<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069</id><updated>2011-12-13T09:36:24.086+01:00</updated><title type='text'>que no se corte</title><subtitle type='html'>[ el caballero de la triste figura XL ]</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-9221245239677786194</id><published>2009-10-30T17:53:00.004+01:00</published><updated>2009-10-30T18:10:40.446+01:00</updated><title type='text'>Patricio Pron: «La literatura es un oficio ridículo: convertir el vicio privado de la mentira en una virtud pública»</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Con &lt;/span&gt;El comienzo de la primavera &lt;span style="font-style: italic;"&gt;se instaló el año pasado, y casi de golpe, en el mundo literario español: ganó el Premio Jaén de Novela, fue publicado por Mondadori y quedó entre los finalistas del Premio Lara, que elige los mejores libros del año. El narrador rosarino habla aquí de la experiencia de vivir ocho años en Alemania y su mudanza a Madrid, de sus colegas de&lt;/span&gt; La Joven Guardia &lt;span style="font-style: italic;"&gt;y de cómo busca ser un «digno sucesor» de la tradición literaria argentina&lt;/span&gt;.&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p  style="text-align: left;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:85%;" &gt;Por Cristian Vázquez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SusdDGI6mZI/AAAAAAAABhA/3zu6FQI-0lM/s1600-h/pron_apertura.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 400px; height: 237px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SusdDGI6mZI/AAAAAAAABhA/3zu6FQI-0lM/s400/pron_apertura.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398440517358492050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El acento argentino de Patricio &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt; se quedó extraviado en algún lugar de Alemania. Luego de vivir durante casi ocho años en ese país, donde trabajó como asistente en la Universidad de Göttingen y elaboró su tesis doctoral sobre la obra de Copi, este rosarino habla hoy con una entonación y una pronunciación &lt;i&gt;raras&lt;/i&gt;, un castellano difícil de atribuir a alguna región del mundo en particular.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;El castellano, precisamente, volvió a ser el idioma de sus charlas casuales, de cuando baja a comprar el pan, de las indicaciones en la vía pública, en enero del año pasado, cuando decidió terminar su ciclo alemán y mudarse a Madrid. Y debieron pasar pocos meses para que se insertara, casi de golpe, en el universo literario español. Eso ocurrió con &lt;i&gt;El comienzo de la primavera&lt;/i&gt;, obra ganadora del Premio Jaén 2008 y considerada una de las mejores novelas del año por el jurado del Premio Lara. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;La excelente recepción del libro por parte de la crítica y los lectores se expresa en el fragmento de &lt;a href="http://www.cursosdeliteratura.com/4.html" target="_blank"&gt;una carta  publicada&lt;/a&gt; meses atrás en la Revista Eñe. Escribe Mónica Carmona, editora de Mondadori: «Empecé a leer &lt;i&gt;El comienzo...&lt;/i&gt; con la misma esperanza tragicómica que tenemos siempre los editores: encontrar una novela que desprenda luz propia [...] Convencida de que tenía entre manos una novela sólida, terminé la lectura y pensé que se debía publicar; insisto, se &lt;i&gt;debía&lt;/i&gt; publicar». Y así lo hizo.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SusduWpbobI/AAAAAAAABhQ/w0lDtQWuWms/s1600-h/portada_libro_pron.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 125px; height: 185px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SusduWpbobI/AAAAAAAABhQ/w0lDtQWuWms/s400/portada_libro_pron.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398441260524216754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—Hace unos meses decías que estabas un poco sorprendido por el éxito de la novela, que no esperabas que las cosas en España se te dieran tan rápido. ¿Cómo te llevás con eso?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—En primer lugar: el de los escritores y las novelas es un éxito más bien modesto. Allí donde los músicos de rock son famosos, los escritores somos meramente &lt;i&gt;prestigiosos&lt;/i&gt;. Lo que tú llamas el éxito de la novela es en realidad una excelente acogida por parte de los lectores y de la crítica, que se ha manifestado en lecturas muy inteligentes, en tener como lectores a escritores que me tienen a mí como lector y cuya obra yo respeto y admiro mucho. La experiencia, desde luego, es muy satisfactoria. De a ratos pienso que sabía que esto iba a suceder, sólo que no sabía cuánto iba a tomar: podía ser años, tal vez toda la vida, pero los libros que yo había escrito, que estaba escribiendo, iban a encontrar sus lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;LA VOZ PERDIDA, LA VOZ APREHENDIDA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt;, sentado a una mesa del Café Comercial, frente a la Glorieta de Bilbao, me cuenta los dos motivos principales de su traslado a España luego de sus años de experiencia teutona. El primero es de índole personal: su pareja de hace unos años, una sevillana, quería volver a vivir cerca de sus padres; el segundo, de carácter profesional:&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;span&gt;—&lt;/span&gt;Entendí que para un escritor no es conveniente encontrarse lejos de sus lectores. Primero había creído que con agentes y amigos en Alemania podría solventar ese problema, pero acabé descubriendo que eso no sólo no es deseable, sino que no es posible. Hay un aspecto que me parece muy placentero: poder acceder a mis interlocutores, poder tener conversaciones como esta que estoy teniendo contigo, conversar con mis editores, tener un diálogo franco con críticos, con otros escritores… Todas cosas que descubrí que nadie iba a poder hacer por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SusdachihuI/AAAAAAAABhI/DrGGGBC0vpo/s1600-h/pron_interior.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 250px; height: 147px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SusdachihuI/AAAAAAAABhI/DrGGGBC0vpo/s400/pron_interior.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398440918504343266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—¿Te costó dejar Alemania?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—Sí, fue una decisión muy difícil desde el punto de vista personal, porque yo estaba muy cómodo allí. Fue un proceso largo y dificultoso. Y más dificultoso fue el regresar a un país donde no se habla una lengua extranjera, y comenzar a sentirme cómodo en España. Pero valió la pena. Ahora estoy muy contento de estar aquí. No volvería a la Argentina, sin embargo, si esa es la próxima pregunta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—No era, pero ya que estamos: ¿no volverías por el momento, o te parece que tendría que pasar algo demasiado importante para que volvieras?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—Tendría que pasar algo tan importante como que la Argentina se convirtiera en Suiza, lo cual no va a suceder nunca. Que los argentinos dejaran de ser argentinos, y yo con ellos. Y si el país dejara de ser Argentina, de todas formas no regresaría nunca: iría a otro país.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—¿Por qué no volverías?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—He regresado tres veces desde que me marché, y siempre tuve la sensación de que el país es cada día más diferente. El lenguaje coloquial se transforma, las modas también, los actores y actrices que eran relevantes en el pasado ya no lo son, y con los escritores pasa lo mismo… El país sigue su camino y yo el mío, y ambos parecen ser cada vez más divergentes. Esta distancia con el país me permite, por una parte, entenderle con mucha mayor facilidad. Por otra, supone algunos problemas literarios. Por ejemplo: la forma en la que tienen que hablar los personajes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—Esa sí era una pregunta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—Por lo que he podido conversar con colegas y amigos, es un problema de todos los escritores argentinos que estamos fuera, y cada uno lo resuelve como quiere y puede. Sobre todo el voseo, una especificidad local que, para quienes la hemos perdido en el habla cotidiana, nos parece más bien una especie de rémora del pasado. Ante la disyuntiva de que mis personajes hablen como argentinos o no lo hagan, me planteo si son argentinos o no. En caso de que lo sean, pues naturalmente deberían hablar como argentinos. Pero está el otro aspecto: la lengua coloquial va cambiando. Y el gran temor de todo escritor argentino que vive fuera es que sus personajes acaben hablando como los personajes de Cortázar, que pretenden hablar un español coloquial del Río de la Plata y terminan hablando una especie de variante cursi del habla porteña de la década del 40 o el 50, las últimas décadas que Cortázar vivió allí. Probablemente si yo hiciera hablar a mis personajes como argentinos, lo harían como rosarinos de la década de los 90. Lo que sería desde luego insoportable, tanto para mí como para los lectores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—Y hay otra cuestión: ya no cómo hablan los personajes sino cómo habla el narrador de un relato. Por ejemplo, en &lt;i&gt;El comienzo de la primavera&lt;/i&gt;, hay un narrador que cuenta una historia alemana (por llamarla de alguna manera) usando términos del castellano de España. «Cogió» en lugar de «agarró» o «tomó», etc. ¿Cómo manejás eso?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—Es uno de los problemas literarios que pueden llegar paralizarte, si lo piensas bien. Una de las tareas más importantes del escritor es la búsqueda del lenguaje y de la voz del narrador. A menudo a la hora de buscar nuestra voz recurrimos a la forma en que hablamos cotidianamente, y la forma en que yo lo hago es esa. Durante años en Alemania sólo hablaba en castellano con españoles, y muchas palabras se me fueron pegando. Algunos somos más receptivos que otros para ciertas adherencias del lenguaje… Y finalmente acabé perdiendo mi acento y algunos rasgos propios del habla argentina. Pero creo que eso es parte de mi experiencia como escritor argentino que vive fuera, y me interesa que esa experiencia se vea reflejada, al menos sutilmente, en los libros que escribo. Sería ridículo que yo pretendiera escribir como si aún vivieran en Argentina, porque no lo hago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;LA JOVEN Y LAS VIEJAS GUARDIAS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;A comienzos de este año, &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt; participó de una gira de jóvenes escritores argentinos por España. El motivo era el lanzamiento en este país del libro &lt;i&gt;La Joven Guardia,&lt;/i&gt; una antología de nueva narrativa argentina publicada originalmente en 2005. Sin embargo, hay varios puntos que diferencian a &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt; de casi todos los demás miembros de tal selección; en particular, dos: comenzó a publicar muchos años antes que ellos y lleva varios años viviendo fuera del país. Por eso, la pregunta era inevitable: ¿se siente parte de esa&lt;i&gt; Joven Guardia&lt;/i&gt;?&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;span&gt;—&lt;/span&gt;Sí —responde—. Cabría preguntarse qué es &lt;i&gt;La Joven Guardia&lt;/i&gt;: yo los acompañé durante ese pequeño viaje con la intención de averiguar justamente eso. No los conocía personalmente, salvo a Maximiliano Tomas, y quería hacerlo. Al estar con ellos descubrí que había ciertas afinidades, que no tenían que ver con opiniones sobre literatura, ya que estas son muy divergentes, sino más bien con cierta experiencia generacional común y con un sentido del humor compartido. Lo único que pude sacar en claro, tras una semana viajando con ellos, es que para ser de &lt;i&gt;La Joven Guardia&lt;/i&gt; hay que tener un gran sentido del humor. Y que ese sentido del humor es específicamente argentino.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—Bueno, es una manera de sentirse parte.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—Sí, me siento parte. Comparto y aprecio sus esfuerzos, algunos me interesan mucho como escritores, y quiero tenerlos como interlocutores, incluso aunque tengamos opiniones diametralmente opuestas sobre decenas de cosas, que incluyen la política argentina, el pasado reciente, etc. Yo imagino que ellos no tendrían ningún interés en escribir una novela como la mía, porque hay otras cosas que les preocupan más.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Pero me siento parte de esa diversidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento parte &lt;span&gt;—&lt;/span&gt;continúa&lt;span&gt;—&lt;/span&gt; también de una tradición literaria con la que ellos discuten, que es lo propio de todo escritor: discutir con lo que lo ha precedido. Mi relación con la tradición es de enorme interés y de satisfacción por ser leído como parte de ella. Mi deseo más profundo es un día poder decir que he sido un digno sucesor de algunos escritores que han sido muy influyentes y muy importantes para mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;La tradición es un elemento que aparece en reiteradas ocasiones durante la charla. &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt; habla de ella, de su relación con ella, de la relación que tienen con ella sus condiscípulos. ¿Cómo elabora él esa tradición de la que aspira a ser un digno sucesor? Nombra a Borges, Arlt y Walsh como una suerte de «clásicos» y luego enumera su constelación de autores vivos: César Aira, Ricardo Piglia, Alan Pauls, Rodrigo Fresán, Guillermo Saccomano, Sergio Chejfec, Elvio Gandolfo, Fogwill. Es incluso más específico: dice que sus libros «pueden ser leídos como parte de una tradición muy rica: la de la literatura argentina producida en el exterior, que en determinados períodos históricos, sobre todo al principio y durante períodos dictatoriales, fue la mejor». «Y esa idea tampoco me desagrada», agrega.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—Valorás mucho el sentirte parte de la tradición.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—He tenido la percepción en Alemania, en la Feria de Frankfurt, de que cuando eres presentado como «escritor argentino», los editores saben qué pueden esperar de ti y ponen el listón muy alto, mucho más alto de lo que lo pondrían si fueras presentado como un escritor nicaragüense o salvadoreño o de cualquier otra nacionalidad. Además, hay una ventaja: a diferencia de otras literaturas nacionales, donde en la opinión de muchos lectores todo es reducido a un nombre (por ejemplo, la literatura peruana para muchos no es más que Mario Vargas Llosa), la literatura argentina siempre tiene varios peces gordos. Varios grandes autores conviviendo. Y eso es una gran ventaja para nosotros. Pero también una responsabilidad: estar a la altura de los escritores del pasado y del presente. Y hacerlo en lo posible tan bien como ellos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—Mayor responsabilidad y, si te ponen el listón más alto, requiere también un mayor esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span&gt;—Sí. Pero es un estímulo muy importante. Si la tradición literaria se conformara por cuatro o cinco nombres más mediocres, el margen de error tal vez sería mayor, pero sería menor el interés que despertaría en los escritores el hecho de ser mejores que quienes los han precedido. Creo también que, desde el momento en que nuestra tradición literaria tiene a Borges, es una especie de batalla perdida de antemano para todos. Sólo te queda aprovechar lo mejor de ella y convertirte en un escritor para los lectores del presente, para aquellos con tus complicidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;PENSAR EN TÉRMINOS DE LIBROS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;En la conversación conmigo, &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt; se muestra mucho más amable con sus colegas &lt;i&gt;jovenguardistas&lt;/i&gt; que en &lt;a href="http://omargenovese.files.wordpress.com/2009/04/etiquetatriste.pdf" target="_blank"&gt;el artículo  que escribió para la revista peruana &lt;i&gt;Etiqueta Negra&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, publicado en la edición de marzo. Allí deja entrever (por no decir directamente que lo deja &lt;i&gt;ver&lt;/i&gt;) que ellos están mucho más preocupados por alcanzar el éxito comercial que por la literatura en sí misma.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;«Mientras que en el pasado —afirma &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt; en ese texto— el escritor se exhibía en público o daba entrevistas tan sólo como forma de apoyar la venta de su libro, que era &lt;i&gt;el&lt;/i&gt; objeto de la producción literaria, en la actualidad el libro ya no es un fin en sí mismo, sino que sirve meramente como apoyo de la figura del escritor, como si éste fuera una marca que necesita sacar periódicamente nuevos productos al mercado para que los consumidores no olviden su nombre.» &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt; Pone como ejemplo el caso de Juan Terranova, uno de sus compañeros de ruta, quien apuntó que de sus libros se venden «entre quinientos y seiscientos ejemplares» pero su blog recibe de 200 a 400 visitas por día. Según &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt;, eso convierte al blog en «el espacio de intervención por excelencia del escritor argentino joven».   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;Y él se diferencia: no tiene blog. Lo que parece su blog es en realidad una web que aprovecha el soporte de Blogger pero —enfatiza &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt;— es sólo un dosier de artículos. Entonces, ¿qué opinión le merecen los blogs?&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;span&gt;—&lt;/span&gt;En la Argentina el blog fue un instrumento bastante útil y productivo, porque permitió la emergencia de nuevos escritores en un momento, en particular después de 2001, en el cual muchos jóvenes no tenían acceso a la publicación. Sin editoriales que quisieran apostar por ellos, y en un país que tenía la cabeza en otras cosas antes que en leer libros, los blogs crearon redes de comunicación que ayudaron mucho a constituir lo que luego fueron afinidades literarias, amistades e incluso movimientos. Gran parte de la efervescencia de grupos y de lecturas públicas y de pequeñas editoriales independientes y autogestionadas que se vive hoy en Buenos Aires, es también producto de esas afinidades que se establecieron en el período de efervescencia de los blogs. Pero yo no participé de ese período, y quizá sea demasiado prejuicioso y considere que los escritores deben escribir libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—Y no blogs.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;—Bueno, pueden escribir blogs, desde luego, pueden hacer lo que quieran. Pero yo escribo libros, pienso en términos de libros. Escribo relatos, y tan pronto como tengo una cantidad de relatos empiezo a pensar en qué clase de vínculos más o menos sutiles se establecen entre ellos y de qué modo podrían funcionar como un todo. Es decir, pienso en términos de colecciones y no de entradas. El carácter acumulativo de los blogs además me parece un poco desconcertante. Lo que no invalida, como digo, que haya escritores que puedan hacer un buen uso de ellos.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;—¿Tenés una imagen de cómo te gustaría que te vieran en el futuro?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;—En los años de la búsqueda de la voz como autor, creo que me imaginaba a mí mismo como el escritor que soy ahora. Pero no tengo ahora una imagen de mí a futuro. Un escritor es alguien que está naciendo y muriendo para los lectores con cada nuevo libro. Espero continuar en ese estado de perpetua transformación durante algún tiempo, escribiendo los libros que quiero escribir y encontrando complicidades con lectores, que es lo más importante de todo el asunto. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;Si pensamos bien en la literatura —dice &lt;span class="il"&gt;Pron&lt;/span&gt;, y es el final de la charla— vemos que es una especie de oficio ridículo, porque supone convertir un vicio privado, el de la mentira, en una virtud pública. Además es una tarea trabajosa y mal paga en la mayor parte de los casos. Y, desde luego, choca con una gran ingratitud. Los escritores buscamos verdad y sentido en un mundo que carece de ambos, y los ofrecemos con manos temblorosas a lectores que no quieren nada de eso. Y tienen toda la razón del mundo. Edipo salió en busca de la verdad y acabó ciego después de haber matado a su padre y haberse acostado con su madre: nadie quiere eso a la hora del desayuno en su casa. Pero algunos no aprendemos de esa experiencia histórica y seguimos escribiendo libros. Y yo espero seguir haciéndolo durante algún tiempo.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-9221245239677786194?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/9221245239677786194/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=9221245239677786194' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/9221245239677786194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/9221245239677786194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2009/10/patricio-pron-la-literatura-es-un.html' title='Patricio Pron: «La literatura es un oficio ridículo: convertir el vicio privado de la mentira en una virtud pública»'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SusdDGI6mZI/AAAAAAAABhA/3zu6FQI-0lM/s72-c/pron_apertura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-2149969821909490283</id><published>2009-07-23T19:06:00.004+02:00</published><updated>2009-08-05T13:18:43.759+02:00</updated><title type='text'>Demasiados ausentes para una situación dramática</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Un comentario sobre "&lt;/span&gt;&lt;a style="font-style: italic;" href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html"&gt;Cáritas in Veritate&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;", por Marcelo Ciaramella&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;,&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;sacerdote en Quilmes (Argentina) y licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;El título ya refleja mi sensación primera al leer el reciente documento papal sobre el desarrollo humano integral. La situación del mundo, esto es humanidad y entorno, se acerca al límite donde el tiempo para revertir la crisis se convertirá en cuenta regresiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Mis expectativas.&lt;/span&gt; ¿Qué esperaba que dijera un documento que intentaría reflejar una mirada cristiana del desarrollo humano? Esperaba un clamor urgente, más que una reflexión rica y valorable. El tiempo no está a favor. Esperaba una reflexión sobre la verdad, pero no como un monopolio de la fe católica, sino como una sinfonía que nace en la pluralidad para llegar a la unidad. Hubiera esperado alzar la voz contra la injusticia, la desigualdad, el genocidio y el ecocidio, en favor de los pobres de la señalando causas y causantes, obviando generalizaciones que parecen culpar por igual a víctimas y victimarios. En realidad hubiera esperado un documento interreligioso, intercultural, profético, esperanzador sobre la situación del mundo y con un llamamiento enérgico al cambio, ofreciendo caminos, denunciando maldades y omisiones, autocriticando el lugar que deberíamos asumir como Iglesia, llamando a gestos concretos de resistencia pacífica a la violencia del capitalismo liberal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;¿Sin ideología?&lt;/span&gt; La mirada del documento sobre el proceso de desarrollo mundial actual, intenta ser una mirada humanista, moral y no ideológica, según sus palabras. ¿Se puede prescindir de la ideología al analizar una realidad? No tener ideología, es tenerla. Decidir no hacer política, es hacerla. Está agotado el argumento de que la Iglesia no hace política o no se mete en política. No es realista pretender un análisis sin ideología. De hecho la mirada sobre el desarrollo económico es neoconservadora, con términos que pueden interpretarse "progresistas" (que hoy en día vaya uno a saber bien lo que es). Es llamativo ver el análisis periodístico. Cada medio ha interpretado palabras y términos según con que prisma lo haya visto. Para unos es progresista, para otras es nada, para otros es de derecha, para otros es una encíclica de izquierda de un papa conservador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer.&lt;/span&gt; Esta es una expresión textual del documento. Es curioso que los documentos sobre bioética o moral sexual ofrezcan a menudo soluciones técnicas, minuciosas en muchos casos, y las apreciaciones sobre moral económica o social, no. No se entiende por qué se utilizan dos métodos diferentes en estos dos ámbitos de la moral. En realidad no soy partidario de que los documentos ofrezcan soluciones, sino aportes desde nuestra visión cristiana para el diálogo con otras opiniones que habría que escuchar también. Algunos documentos parecen hablar desde algún lugar neutral que lo pone como más allá de la experiencia cotidiana de la vida en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Demasiadas ausencias.&lt;/span&gt; En mi opinión hay algunas omisiones importantes dado el tema y la urgencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;a) El capitalismo:&lt;/span&gt; Los obispos españoles interpretaron la no mención del capitalismo (y del socialismo, que tampoco es nombrado) como muestra clara -según ellos- de la prescindencia de las ideologías para analizar la situación actual haciendo el hincapié más bien en los valores morales. A mi juicio no se puede obviar al capitalismo, ni a su desarrollo histórico, ni sus distorsiones o perversiones, ni a su esencia que excluye toda moral, para analizar la situación actual. Creo también que no se pueden analizar algunos fenómenos contemporáneos como el de la globalización, sin conectarlos con el capitalismo neoliberal. Para el documento tanto el mercado como la globalización no son ni buenos ni malos, todo depende de cómo se usen. Las relaciones entre mercado y Estado no son de fácil resolución y el documento da por sentado que está resuelto con una ética que desembocaría en un mercado “más justo” y por eso hay que intentar darle un control de parte del estado y una moralidad. Exculpar a la globalización y el mercado como si fueran neutros y desconectados de su origen me parece desacertado. Pedirle justicia al mercado es pedirle “peras al olmo” como reza el refrán popular. La carta encíclica “El desarrollo de los pueblos” (Populorum Progressio) que el presente documento rememora 42 años después, citó con toda claridad al capitalismo abonado por “un liberalismo sin freno que conduce a la dictadura” (PP 26)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;b) Los espacios de elaboración de un nuevo paradigma económico-social:&lt;/span&gt; No hay mención alguna de los múltiples espacios de reflexión y búsqueda de un nuevo paradigma que supere al modelo capitalista neoliberal incorporando el cuidado y regulación de los recursos de la tierra. Sociedad del trabajo, ecosocialismo, socialismo del siglo XXI, un mundo donde quepan muchos mundos y tantos otros son los nombres de estas búsquedas representadas por el Foro Social Mundial, los movimientos antiglobalización, los movimientos sociales, los pueblos indígenas, etc. Ni se los menciona ni se participa eclesialmente en ellos. El documento silencia estos procesos de búsqueda, aprendizaje y reflexión y propone una y otra vez una moralidad del desarrollo, del mercado, del comercio, de la política. Tal vez porque le otorga validez a un sistema pervertido y –a mi juicio- sin posibilidades de regeneración. Me pregunto: ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Cómo se "moraliza" algo que ha nacido y crecido sin moral? ¿Cómo aceptaría el capitalismo neoliberal, representado por los organismos financieros y los países desarrollados, una ética humanista o cristiana que equivaldría a su extinción? Recordé una expresión del sociólogo francés Edgar Morin: "Hay que pensar de nuevo al desarrollo para poder humanizarlo. ¿Cómo integrar la ética? No se puede hacer una inyección de ética como se hace una inyección de vitaminas en un cuerpo enfermo. El problema de la ética es que debe encontrarse en el centro mismo de este desarrollo”. Hay que replantear el desarrollo partiendo de una ética, no es posible llenar de ética a un sistema que la considera una amenaza para las ganancias. Pero lamentablemente la Iglesia diríamos “oficial” (no así muchos cristianos) está ausente de los espacios de reflexión y elaboración de nuevos paradigmas quizá porque cree que basta hacer correcciones al presente modelo para “humanizarlo”. ¿Se puede humanizar un monstruo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;c) La relación entre libertad e igualdad.&lt;/span&gt; La igualdad de derechos entre seres humanos es hoy indiscutible. La libertad es un bien de inapreciable importancia. Para que haya igualdad debe haber límites y barreras al ejercicio del poder político y económico, restringiendo así la libertad. Pero demasiados límites al poder pueden llevar a un exceso "despótico" de las mayorías. Moraleja: mucha igualdad puede afectar la libertad. Más vale libertad con un poco de desigualdad. Cuanto más democracia, más peligro para la libertad. Libre comercio, libre mercado, libre flujo de capitales, más desigualdad. Esta discusión cobra relevancia al mirar la desigualdad crónica que subyace al desarrollo en el capitalismo como si éste no tuviera la capacidad potencial de igualar la condición de vida de la humanidad. El documento habla de la necesidad del desarrollo con igualdad. Pero no menciona al liberalismo como raíz de de la no valoración de la igualdad distributiva. Populorum Progressio sí lo explicita con claridad: “los países industrialmente desarrollados ven en ella (la regla del libre cambio) una ley de justicia. Pero ya no es lo mismo cuando las condiciones son demasiado desiguales de país a país: los precios que se forman "libremente" en el mercado pueden llevar consigo resultados no equitativos. Es, por consiguiente, el principio fundamental del liberalismo, como regla de los intercambios comerciales, el que está aquí en litigio”. (PP 58)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;d) El Reino de Dios.&lt;/span&gt; En la eclesiología posconciliar el Reino de Dios es la razón de ser de la Iglesia. En la predicación de Jesús es indiscutible la centralidad del Reino. Este símbolo polifacético con el que Jesús anuncia la vigencia de la alianza de Dios con la humanidad, de su proyecto de humanidad nueva presente en su propia vida, no es mencionado. El Concilio Vaticano II y en especial el documento “Anunciando el Evangelio” (Evangelii Nuntiandi) de Pablo VI resaltan esa presencia del Reino que no es mera liberación humana sino obra de Dios; no es solo histórica sino también esperanza futura; no es abstracto o desencarnado sino un mundo nuevo realizado desde la comunidad de creyentes en diálogo con la humanidad. Un término tan neotestamentario y posconciliar como escurridizo en los documentos de la Iglesia de estos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ángulo de observación del documento parece ser elevado, de sobrevuelo, haciendo equilibrio entre realidades evidentes no nombradas y un reflexión válida pero inocua; entre las cosas como son y una especie de de temor diplomático a herir susceptibilidades. La responsabilidad de la situación de emergencia planetaria y humanitaria, con un sexto de la población mundial bajo hambre es claramente del capitalismo liberal, la economía de casino, y la dictadura del mercado encarnada en los países desarrollados y los organismos financieros internacionales de modo preponderante, aunque haya una multitud de otras influencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde abajo, desde el llano, desde el Reino y los pobres la situación es dramática y clama al cielo. Pide un cambio de paradigma y no meras correcciones. Pide un resarcimiento de los daños ocasionados a la humanidad. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;No podemos aceptar que el deterioro de la vida de los seres humanos haya sido un error de cálculo.&lt;/span&gt; Nos pide a los creyentes involucrarnos en esa construcción ubicándonos con claridad en alguna parte. De parte de los pobres de la tierra, creo sin dudar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-2149969821909490283?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/2149969821909490283/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=2149969821909490283' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/2149969821909490283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/2149969821909490283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2009/07/demasiados-ausentes-para-una-situacion.html' title='Demasiados ausentes para una situación dramática'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-2643661893386906349</id><published>2009-01-01T14:16:00.002+01:00</published><updated>2009-04-20T14:34:21.678+02:00</updated><title type='text'>Los 90 del cazador oculto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/Sexrw7oDEQI/AAAAAAAABRg/dNt1aug7hXQ/s1600-h/salinger.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 262px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/Sexrw7oDEQI/AAAAAAAABRg/dNt1aug7hXQ/s320/salinger.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326750947656012034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;J. D. Salinger –Jerry para sus (escasos) amigos– no leerá este artículo, por supuesto. No leerá tampoco ninguno de los miles que en todo el mundo se publican hoy en ocasión de su cumpleaños número 90. Pero, a la distancia, desde su retiro voluntario de las afueras de Cornish, una pequeña ciudad en el estado de New Hampshire, nos despreciará a todos los que nos dedicarnos a escribir sobre él. Ese es el destino que eligió este escritor, uno de los más grandes que dio la literatura de Estados Unidos en el siglo XX, mito viviente que lleva décadas recluido, sin hacer apariciones públicas ni dar a la luz –ni a la legión de lectores que lo adoran– nuevos textos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cumpleaños, sin embargo, no pasará inadvertido para esa legión. Esos que, por ejemplo, dicen en un grupo de Facebook: “Todavía no sé por qué se suicidó Seymour Glass”. Los que no pueden evitar pensar en este personaje –el eje central de gran parte de la obra salingeriana publicada– cada vez que Seymour Skynner habla de su participación en una guerra (la de Vietnam). Los que releen incansablemente los cuatro volúmenes que Salinger nos legó, los que eligió dar a la imprenta, antes de decidir que “eso de publicar es un fastidio” y que “más le valdría al pobre imbécil que se deja atrapar por esa cuestión pasearse por la avenida Madison con los pantalones bajados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es su opinión, si es que hemos de creerle a Joyce Maynard, la escritora norteamericana que vivió una traumática historia de –digamos– amor con Salinger, cuando ella tenía 18 años y él 53. El libro de memorias de Maynard, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;At home in the World&lt;/span&gt; (editado en español como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mi vida&lt;/span&gt;), cuyo episodio central consiste en ese romance, es uno de los textos a los que los fanáticos de Salinger acuden en busca de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;algo &lt;/span&gt;sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que hay tan poco que el síndrome de abstinencia es muy fuerte: una biografía de Ian Hamilton, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;In Search of J. D. Salinger&lt;/span&gt;, que el propio Jerry podó por medios judiciales hasta el punto de hacerla decir poco y nada; otra biografía, escueta y pobre (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dream Catcher: A Memoir&lt;/span&gt;, traducida como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El guardián de los sueños&lt;/span&gt;), escrita por su hija Margaret; el libro de Maynard, y los datos de fichero que aporta la Web: que nació el 1 de enero de 1919 y se crió en el seno de una familia judía de Nueva York, que combatió en la Segunda Guerra Mundial y formó parte del desembarco en Normandía, que publicó sus primeros cuentos en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The New Yorker&lt;/span&gt; a fines de la década del 40…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;UN CHICO EXTRAORDINARIO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SexqxXu5gYI/AAAAAAAABRQ/KAzgiPKh5qI/s1600-h/cazador+oculto.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 90px; height: 151px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SexqxXu5gYI/AAAAAAAABRQ/KAzgiPKh5qI/s400/cazador+oculto.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326749855689310594" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Su libro más famoso es una novela, la única que publicó: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Catcher in the Rye&lt;/span&gt;, traducido como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El cazador oculto&lt;/span&gt; (y también como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El guardián entre el centeno&lt;/span&gt;). Narra el aprendizaje de Holden Cauldfield, un muchacho que se pierde en Nueva York y durante tres días tiene diversos encuentros en la ciudad. Desde esas primeras páginas, Salinger dice quién quiere ser: el personaje nos aclara que no quiere ponerse a contar “todas esas idioteces a lo David Copperfield”, porque lo aburre. Salinger tiene claro que no tiene intenciones de parecerse a Dickens. Sus parámetros son otros: Francis Scott Fitzgerald, Ring Lardner, Ernest Hemingway. Considera que tiene más talento que ellos, y además es más joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso se lo decía en una carta de la década del 40 a su antiguo profesor de escritura Whit Burnett. Esa carta, al igual que muchas otras de Salinger (un total de unas 200 páginas), se encuentra actualmente en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. En otra, dirigida al mismo Burnett y a Hemingway, cuenta que tiene varios cuentos y trabaja en una obra de teatro sobre “un chico extraordinario llamado Holden Caulfield”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodrigo Fresán dice que hay muchos Salinger: un Salinger para todos (el de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El cazador oculto&lt;/span&gt;), uno para alumnos de talleres literarios (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Un día perfecto para el pez banana&lt;/span&gt;), uno para new age (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Franny y Zooey&lt;/span&gt;) y un Salinger para Salinger (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Seymour: una introducción&lt;/span&gt;). Como si su obra hubiera ido oscureciéndose, en previsión del momento en que el autor decidiera seguir escribiendo cada día –como dicen que sigue haciendo– pero guardarlos en una caja fuerte guardada dentro de la gran caja fuerte que es son su casa y su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cuesta nada imaginar un escenario: el día siguiente a aquel en que los medios anuncien la muerte de J. D. Salinger, sus hijos y demás herederos salen a decirle al mundo que hay cientos, miles de páginas inéditas para publicar, para beneplácito de lectores, editores y sus propias cuentas bancarias. Aunque tampoco es difícil imaginar que Salinger queme o haya quemado todos sus papeles (y a él sí que no lo vemos dejándole el encargo a un Max Brod complaciente). Y tampoco se puede descartar que en realidad no haya escrito nada más. Porque no le diera la gana, a lo Juan Rulfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;AÑOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, la respuesta, si llega, llegará cuando el viejo Jerry decida terminar de irse de este mundo. Pero ¿cuánto falta para esto? Nadie lo sabe, pero tal vez mucho. Salinger, según cuenta Maynard, aspiraba a vivir 120 años, para lo cual se alimentaba con una dieta repleta de prohibiciones y compuesta casi exclusivamente por nueces, pasas, hortalizas, algunas frutas, palomitas de maíz y carne triturada de cordero, que se cocinaba durante un tiempo preciso a exactos 65 grados. Si el régimen surte el efecto esperado, habrá que esperar hasta 2039 para saber el final de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿O puede haber otro desenlace? Parece difícil: cuando no es el propio Salinger el que hace todo lo posible para evitar que algo de su vida se haga público, como en el caso de la biografía de Hamilton, se activan otros sistemas de defensa. Peter Norton, el creador del famoso antivirus que lleva su nombre, pagó en 2002 más de 150 mil dólares por las cartas de Salinger que Joyce Maynard decidió subastar; las compró para devolvérselas al escritor o “para hacer con ellas lo que él desee”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, los miles de fanáticos que en todo el mundo hacen de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El cazador oculto&lt;/span&gt; y sus demás libros best-sellers constantes sueñan con una aparición como la del personaje de Sean Connery en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Descubriendo a Forrester&lt;/span&gt;, película inspirada en su vida. Se imaginan la sorpresiva aparición pública de un anciano muy delgado y de pelo blanquísimo señalando la vieja foto de un muchacho con ganas de llevarse el mundo por delante, y diciendo: “Soy J. D. Salinger. Aquel que está allá”. Pero de los aplausos que vendrían después, el viejo Jerry, a sus 90 años, no quiere saber nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-2643661893386906349?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/2643661893386906349/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=2643661893386906349' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/2643661893386906349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/2643661893386906349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2009/01/los-90-del-cazador-oculto.html' title='Los 90 del cazador oculto'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/Sexrw7oDEQI/AAAAAAAABRg/dNt1aug7hXQ/s72-c/salinger.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-3333619706052859585</id><published>2008-12-28T17:48:00.000+01:00</published><updated>2009-04-20T14:25:43.748+02:00</updated><title type='text'>Entrevista a Leopoldo Brizuela: "Cuento historias para entenderlas, para comprender"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SYCPK9jHUII/AAAAAAAABBA/yEbEB6O3mnM/s1600-h/brizuela.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 150px; height: 185px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SYCPK9jHUII/AAAAAAAABBA/yEbEB6O3mnM/s400/brizuela.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296390580271009922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Acaba de cumplir 40 años y es reconocido como uno de los mejores narradores de su generación. Saltó a la fama literaria cuando ganó en 1999 el Premio Clarín de Novela. Pero Brizuela es mucho más que Inglaterra, una fábula, la obra ganadora de ese concurso. Nos recibió en el departamento de Villa Elisa en el que vive desde hace unos años, y habló de sus búsquedas, su estilo, sus miedos, los indios, de la Argentina y de su último libro, Los que llegamos más lejos, publicado por Alfaguara el año pasado. "Cuento historias para entenderlas, para comprender", define el escritor: esta entrevista es como una mirada, un asomo apenas, al tan rico entramado secreto de su literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Hay un concepto que en tus obras se repite muy insistentemente, que es el de la comprensión. Me llamaba la atención, porque la idea que parece subyacer es que no puede alcanzarse la comprensión, o se la alcanza muy cerca de la muerte, o tiene una relación muy cercana con la muerte. ¿Te parece que es así?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, la comprensión absoluta no creo que exista. Lo que pasa es que yo en realidad juego con esos conceptos y al escribir uno no sabe bien adónde va. No es que yo tenga una teoría demasiado clara; y cada vez la tengo menos. Voy manejando ciertos tópicos, pero no es que tenga una idea muy clara de lo que voy a decir. Hace poco, en Australia, una tarada hizo un análisis sobre mi obra, Inglaterra, y ponía que yo era un posmoderno porque escribo historias que otros vivieron, como que mi tarea es escribir la experiencia de otros. Parece que eso es posmoderno. Yo la verdad que creo que siempre escribo la historia de mis abuelos. Te quiero decir: otros ven como conceptos teóricos lo que en mí es natural. Pero creo que son dos cosas: lo de la comprensión pasa porque, como dice Griselda Gambaro, es necesario entender un poco. Entonces, me parece que no hay peor infelicidad que la de no entender para qué está uno, la de no saber qué hacer con su vida. Lo que te puedo decir con todo esto que estoy balbuceando, es que los personajes míos nunca buscan la felicidad: buscan entender. Me parece una cosa mucho más profunda que buscar estar contentos o sentirse satisfechos. Es la búsqueda de un sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-En muchos casos buscan una revelación también, una revelación que esclarezca el destino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una experiencia, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-En el último libro, en uno de los cuentos, hay una madre y una hija que después de 50 de un naufragio al que sobrevivieron, cuentan su historia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese cuento me gusta mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Y en el relato se dice que no lo cuentan porque lo entendieran, sino que lo cuentan para entenderlo. Me da la impresión que vos también contás historias…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-…para entenderlas, sí. Porque además el hecho de escribir es una experiencia, y como toda experiencia, uno cambia después de escribir. Por eso también me cuesta tanto o soy reticente a definirme. Después que gané el Premio Clarín me hicieron muchas entrevistas. Vos tenés que ir y empezar a contestar todo lo que te preguntan. Y me doy cuenta de que, sobre todo las preguntas que vienen a definirte en términos de literatura, son contraproducentes. Porque si yo empiezo a escribir una novela es porque quiero cambiar; entonces la propia experiencia de escribir me vuelve otro. Cuando yo termino de escribir una novela no soy el mismo que la empezó. Pero cuando la publicás te preguntan como si fueras el mismo que la escribió. Entonces es como si durante mucho tiempo yo hubiera contestado como si fuera el mismo que escribió Inglaterra, como si yo pensara lo mismo. Hasta que en un momento me di cuenta y dije: no, no soy el mismo. Es como si uno estuviera cambiando todo el tiempo y las preguntas, tanto de los periodistas como de la crítica sobre todo, o de las encuestas, si uno no se cuida te inmovilizan. Y eso es muy peligroso, sinceramente es muy peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Siendo que los temas de alguna manera se repiten, los escenarios, la Patagonia, los indígenas. ¿No tenés miedo de que te encasillen como "Leopoldo Brizuela es el que escribe sobre indios y la Patagonia"?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí. Claro que tengo miedo. Pero eso es algo muy profundo que uno siente. Porque por ahí, todos los libros de Saramago uno los puede ver más o menos parecidos pero seguramente él siente que cada uno distinto. De lo que hablo es que yo tengo que sentir que cada uno es distinto; no me importa si después todo el mundo cree que es lo mismo. Pero siento que tengo que estar cada vez más cerca de algo que es secreto. Yo siento por ejemplo que lo que estoy escribiendo ahora está más cerca del secreto mío de lo que estaban los libros anteriores. A lo mejor después es igual, pero uno tiene que sentir que lo que está escribiendo es algo que no escribió antes. Por lo menos me pasa a mí. La verdad que no puedo entender la gente que puede escribir repitiéndose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-El mercado a veces lo exige.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El mercado también tiene una mecánica parecida, porque si a uno le va bien con un libro, lo que esperan es que te repitas. A un director al que también le encantó un libro, también quiere que te repitas. Y uno quiere todo lo contrario: cuando yo siento que me estoy repitiendo, en realidad yo no disfruto más de lo que escribo. Y si no disfruto, por un lado no puedo escribir y por otro lado siento que soy muy deshonesto. Es como si todo te pidiera que te repitieras y vos por un lado sabés que repetirse es matar el placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;La música de las palabras&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nunca sé -explica Brizuela- cuándo hablo yo en la escritura. Yo creo que estoy menos en las palabras que en el armado. No estoy detrás de ninguna de las palabras textuales".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Te sentís más cerca del armado de la historia en general que de las palabras?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que quiero decir es que lo que opino cuando escribo está mucho más acorde con las historias, con lo que armo, que en las propias palabras de mis personajes, o de los narradores. Quiero decir: yo por ahí a un personaje le hago decir: "Qué lindo está el tiempo", y hago que llueva. No digo: el personaje está equivocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brizuela es un escritor reconocido por su capacidad para tratar los silencios, para hablar de lo que pareciera que no se puede hablar. Además, parece un tipo silencioso. Aunque luego de la reticencia inicial se va soltando con el correr de la charla. Habla pausado, meditando largamente cada frase. Así escribe: su estilo es minucioso, prolijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Lo que se nota es un cuidado especial por cuidar cada frase.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pero eso me sorprende porque me parece que tendría que ser todo el mundo así. Pareciera que cuando está bien escrito, se nota demasiado, y no se tendría que notar. Además en mí hay un sentimiento muy profundo de la literatura como música. Un cuidado de la prosa, de la masa sonora de la lengua. Lo que yo escribo es muy musical, y es musical antes de ser significado. Esto también lo decía Virginia Woolf, creo que todos los sentimos: uno siente que antes de las palabras va trabajando con ese ritmo, y que se van poniendo las palabras de acuerdo a la música. Creo que es eso lo que impresiona, más que cuidar otra cosa. A lo mejor es lo que percibe la gente. Cuido la musicalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-En muchos casos pareciera que las historias están escritas para ser leídas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí. Porque son orales. Esto es muy interesante. Porque inclusive hay un tono muy cercano a la literatura oral. Y la literatura oral aparece mucho. A veces construyo teorías y tengo miedo de que sea un poco idealizado, pero me parece que debe haber algo de eso, que vengo de una familia en la que las historias circulan oralmente, en mi familia no son lectores ni mucho menos. Y la idea del tono un poco alto. Porque además es el tono de las historias que se cuentan. Mi prosa ante todo da la impresión de "te voy a contar lo que le pasaba a la tía en el año '44". Así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Indios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Por qué los indios? ¿Cuál es el primer contacto de Leopoldo Brizuela con los indios?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una pregunta rara. Tengo una bisabuela que es india. Mi viejo es muy grande, tiene 87 años, y mi bisabuela debe haber nacido en 1850. Entonces, supongo que por ahí. De todos modos, la cultura argentina presupone que el que aprende a leer ya no es más indio. Pero yo acá en Buenos Aires veo todos los que están en una obra trabajando tienen caras de mapuches. ¿Cuándo dejaron de ser indios, cuando aprendieron a leer? O en una villa… Me acuerdo cuando estaba escribiendo lo de Ceferino, y pasa un pibe en el tren a venderme una estampita de Ceferino, ¡y eran iguales!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que habla el escritor parece ir encontrando poco a poco las respuestas que busca. "De todas maneras -dice-, lo que yo hago no es trabajar sobre los indios. Es trabajar sobre cómo imaginamos a los indios. Lo que yo toco es nuestra incapacidad para imaginar que la otra cultura puede ser distinta. Nosotros o los ingleses. Pero todo lo que se proyecta. No son los indios lo que me interesa."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-De ahí por ejemplo que se llame en los relatos a los indios por el nombre que les ponían los criollos o los ingleses.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí. Bueno, a partir de esa famosa anécdota de Darwin, creo que es Darwin, que le preguntó a un indio: "Yo soy inglés, ¿y vos qué sos?", y él le decía "yagán", y esos son los yaganes, cuando en realidad "yagán" es "yo no entiendo lo que usted me dice". Entonces todo el pueblo se llamó "yo no entiendo lo que usted me dice".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En realidad no es los indios sino el genocidio. Esa incapacidad de imaginar lo otro, y percibirlo como algo diferente. Eso va de la mano de una voluntad exterminadora. Yo me encontré, después de haber trabajado mucho tiempo con las madres y de haber vivido la represión y la guerra de Malvinas, yo sentí que, un poco como hace Rivera, que podía hablar mucho mejor de los desaparecidos y de todo lo que me había tocado vivir, como una metáfora del genocidio indígena. Y creo que es bastante obvio, cuando hablo de Ceferino, es una especie de hijo de desaparecidos. No porque yo haga una cosa de tesis: voy a decir esto, sino porque yo sé naturalmente lo que puede llegar a ocurrir. La madre era una cautiva, entonces sé lo que puede llegar a pensar, a no pensar, lo que no se anima, lo que le da bronca de los demás, porque bueno, conviví todo el tiempo con eso. Y por otro lado tengo una libertad mucho más grande, porque con respecto a ese tema estamos todos muy controlados. Muy controlados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Son muy claras las alusiones en algunos casos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí, porque además lo hago a propósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Por ejemplo cuando a Ceferino se lo quita de su lugar para darle una educación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo llevan a la ESMA. Bueno, eso es verdad. No era la ESMA porque todavía no se llamaba ESMA, pero era la Escuela de la Armada. Y duró una semana, eso es cierto. Porque parece que Namuncurá, que era una figura muy extraña, cuando llegó a Buenos Aires le pidió a un milico que lo colocaran en un colegio, y esta persona lo colocó ahí. En la Escuela de la Armada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Inclusive en un párrafo, que es donde se menciona la ESMA, aparece también la palabra "obreros" y la Plaza de Mayo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, eso no lo pensé. Pero por ejemplo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Inglaterra&lt;/span&gt;, que la escribí en el 94, en la escena final, cuando están todos los chicos indios que se están muriendo y entra la chica que tiene la Misión a cargo, y el otro personaje le dice: "Son los hijos". Cinco meses después se fundó HIJOS, la agrupación. Y yo lo dejé. Fue muy impresionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Claro, vos lo pusiste antes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Después lo empecé a corregir, pero eso lo dejé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Los años del terror&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leopoldo Brizuela nació en La Plata en junio de 1963. Su primer galardón literario lo obtuvo en 1977. La leyenda cuenta que lo escribió y lo presentó en secreto. "En realidad, nunca le muestro a nadie lo que escribo", dice él. La pregunta apunta a si con esos jóvenes 14 años era conciente de lo que sucedía en el país por entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, yo no estaba tan conciente, y nadie lo estaba. Es uno de los temas que me apasiona, y que trabajo en mi literatura. Yo estoy completamente seguro de que todos sabían. Pero la forma de saberlo es muy complicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Vos cómo lo viviste?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por ejemplo, es el día de hoy que yo no puedo salir sin documentos, porque sé que si no estoy desaparecido. A mí me llama la atención que gente más joven salga sin documentos, porque si te agarran sin documentos… porque a mí me pasó, en el año 76. Otro ejemplo: no puedo pasar por delante de un edificio público, por la vereda, porque no se podía, te bajaban de un tiro. Entonces esos son saberes. ¿Por qué uno en esa época sentía eso? Porque sabía que en algún lado no eras más. Y después porque en La Plata fue feroz. Ahora, no sería verdadero si yo dijera que me ocultaba por eso, no lo sé. Porque además era un grado de alienación muy extraño para sobrevivir. Yo me acuerdo viendo la tele, mi vieja ahí al lado mío y las balas en la puerta. Y bueno, sí, era un poco horroroso, pero no es como pensarlo ahora; era como acostumbrarte, como tratar de sobrevivir en una cosa espantosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Es un poco lo que trabajás en tus libros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que yo estoy trabajando es por un lado para entenderlo y por otro lado para que nunca pierda la violencia. A mí me gusta pensar por ejemplo, lo que dice Primo Levi,: el que murió no es lo mismo que el sobreviviente. Es una cosa que nunca se va a poder recuperar. No es ni mejor ni peor, pero es una cosa distinta. Y eso me interesa, girar alrededor de un silencio. Bueno, creo que todas mis obras son eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Considerás que es casi ineludible este tema en los escritores de tu generación?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí. Creo que está en todos, incluso en los que menos parece. Por eso, también es cierto que con la dictadura tan feroz surge todo este tipo de movimientos, que me interesan mucho más que los partidos políticos, a los que primero les pasó como experiencia una cosa tremenda y de ahí se recompusieron. De última, a todos mis personajes les pasa eso. Como que están atravesados primero por la historia: la historia los hace pelota y tienen que entender después para reconstruirse. Pero esa reconstrucción es de una manera nueva. Lo cierto es que creo que la política está en todos nosotros. En algunos casos mucho más, como en (Marcelo) Birmajer, mucho más visible y a la antigua, digamos. Birmajer es un tipo que a mí me encanta. No está en mi posición política, pero trata todo el tiempo de poner el dedo en la llaga en esos lugares comunes políticos, y en esas cosas que no nos animamos a pensar. En Pablo de Santis la sensación post-genocidio está todo el tiempo; y mucho más, aunque él no lo crea, en imágenes concretas. En los títulos: "El teatro de la memoria", por ejemplo. Estamos muy atravesados por eso. Todo eso es muy obvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-En ese caso se puede decir que lo cuentan para tratar de entenderlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. O porque somos eso, ¿no? Porque somos eso. Sí, para entenderlo creo que sí. Porque además está la idea, por lo menos en lo que yo escribo cada vez más, la idea de que la historia no es el pasado. El pasado no existe. La historia es algo que uno tiene en la cabeza y es una entidad del presente también, es una representación del pasado. Entonces si vos modificás una cosa de la historia concreta, también cambia el presente. No es una cosa del pasado unívoco. Y ese pasado opera en mí. La idea que yo tengo del pasado me condiciona ahora, por ejemplo, al momento de saludar a mis vecinos o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con 40 años recién cumplidos, esa edad en la que un escritor puede alcanzar la madurez, Leopoldo Brizuela es un narrador consagrado, un artesano de la palabra reconocido por propios y extraños. Escribe para entender. Y ahí va: edificando el presente, haciendo su propia historia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-3333619706052859585?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/3333619706052859585/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=3333619706052859585' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/3333619706052859585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/3333619706052859585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2009/01/entrevista-leopoldo-brizuela-cuento.html' title='Entrevista a Leopoldo Brizuela: &quot;Cuento historias para entenderlas, para comprender&quot;'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SYCPK9jHUII/AAAAAAAABBA/yEbEB6O3mnM/s72-c/brizuela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-2928885112893833149</id><published>2008-12-28T17:47:00.000+01:00</published><updated>2009-04-20T14:26:53.152+02:00</updated><title type='text'>Entrevista a Griselda Gambaro: "Antes de hacerlo, no sé cómo se escribe una pieza de teatro"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SYCJmkDhzFI/AAAAAAAABA4/0zMHu-DZklg/s1600-h/gambaro.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 265px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SYCJmkDhzFI/AAAAAAAABA4/0zMHu-DZklg/s400/gambaro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296384457394211922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Cuando uno escucha su nombre, lo primero que le viene a la mente es el teatro. ¿Usted se considera antes dramaturga que novelista?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no. Yo siempre alterné la dramaturgia con la narrativa, incluso empecé con la narrativa. Mis primeros libros fueron de narrativa. Tengo una inclinación especial, además, por ese género. Solamente que la dramaturgia me hizo más conocida. Fue más acelerado el proceso de conocimiento de mi trabajo a través de la dramaturgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Usted cree que las obras de teatro se tienen que representar inmediatamente de escritas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No inmediatamente, pero tienen menos tiempo de espera que la narrativa. Una novela puede esperar. De hecho, en la historia ha sucedido que una novela espere su tiempo muchas más veces que en el teatro. Aunque también en el teatro ha sucedido, pero el teatro tiene como una urgencia del escenario, necesita verse corporizado, en un espacio determinado, con un tiempo acotado. Tiene otras urgencias, necesita la comunicación casi inmediata con el público. Mientras que eso con la narrativa creo que no pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Le gusta presenciar las representaciones de sus obras?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si es una obra inédita, sigo los ensayos lo más que puedo, y voy a lo que se llama el ensayo general y al estreno. Pero después no. En ese momento ya se acaba un poco para mí. Ya está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Le pasó de no quedar conforme con una representación o con una puesta en escena?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, por supuesto. Pero esos son los riesgos del teatro. Una obra puede caer en manos de un director que no tenga coincidencia con lo que propone la obra, con el pensamiento de la obra. O puede ser también mal director, y entonces se produce un fracaso... Por ahí puede ser un éxito de público, pero para el autor es un fracaso. Pero acepto que las puestas pueden ser muy diferentes de la idea original que yo tengo cuando lo escribo: ahí hago mi propia puesta. Pero después cuando pasa al escenario es otro quien decide, es esa creatividad especial que se da en un escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Y eso le pasaba más antes que ahora?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no... Además yo no me quejo, he tenido buenas puestas de parte de directores. No es que el director cambie la obra, sino que tiene forzosamente que cambiar el texto, tiene que darle otra proyección que es la escénica. No es eso, sino cómo cambia. Y eso esporádicamente pasa, de vez en cuando. Me equivoco yo, por lo general... siempre, no por lo general, siempre soy yo quien elige los directores de escena. Y puedo equivocarme. De hecho, me he equivocado, pero no con tanta frecuencia. Yo he trabajado mucho tiempo con Laura Yusem, que ha hecho muchas de mis obras, ya es como un elenco de trabajo que tengo con ella. Y también he trabajado con Alberto Ure, con Alicia Zanca, con Roberto Villanueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-La dictadura es un tema que en la literatura vuelve todo el tiempo. En su obra aparece de muchas formas distintas. Un libro suyo, por ejemplo, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Ganarse la muerte&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;, se reeditó acá después de que la dictadura lo censurara. ¿Aparece concientemente este tema?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Uno trabaja con los datos de la experiencia, así que no necesita tener un propósito deliberado de escribir sobre la dictadura, sobre la historia, sobre tales personajes... Si esos datos de la experiencia sirven a la hora en que uno está escribiendo, los usa. No hay ninguna intencionalidad previa a la obra misma o a lo que pide el texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Con respecto a la recepción de esas obras, que tienen que ver con la dictadura, ¿usted siente que tienen hoy más fuerza, o que son recibidas diferente, respecto de cómo fue en otro momento?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo creo que en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dios no nos quiere contentos&lt;/span&gt; se habla de la dictadura, en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ganarse la muerte&lt;/span&gt; se anticipa... Si se reciben mejor, yo no lo puedo saber, porque a partir del 96 ó 97, que yo empecé a publicar mi narrativa que la tenía bastante abandonada, tengo algo así como "mis lectores". Son obras que van saliendo. No como best-seller, naturalmente, pero van saliendo poco a poco. No sé si eso se produce porque hay interés en los temas o porque la gente me conoce más y se interesa por mi narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Cuáles son las principales diferencias que se dan en usted en el proceso de la escritura al sentarse a escribir teatro y cuando escribe una novela?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca sé. Nunca sé, realmente, por qué una idea o una imagen se me presenta para ese tiempo más lento que es la narrativa, o bien me pide ese espacio más acotado que es el escenario. Nunca sé cómo, pero lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Cuando tiene una idea, usted ya sabe si va a ser una novela o una obra de teatro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Cuando empecé a escribir, al principio dudaba un poco. De hecho, he escrito algunas páginas de novela, que después pasaron al teatro, o hice adaptaciones de novelas mías, cortas, adaptaciones teatrales. Pero hace muchísimo tiempo que no hago eso. Un poco porque las novelas se han complicado, son más complejas, el argumento es menos lineal, menos cronológico también, con muchas alteraciones de tiempo o de lugar. Entonces sentía que la novela ya estaba ahí, que no me pedía que la pasara a otra forma. No tenía necesidad. Pero lo hice con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las paredes&lt;/span&gt;, por ejemplo, o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El desatino&lt;/span&gt;, que inicialmente fueron novelas cortas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Lo atribuye a un motivo conciente que las novelas se vayan haciendo más complejas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, porque empecé a escribir novelas aprendiendo. Creo que un aprendizaje eficaz es no embrollar demasiado la trama. Después uno tiene más seguridad en los propios medios. Y también el pensamiento se va haciendo más complejo a medida que uno madura, uno envejece y entonces también eso hace más complejo el material narrativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Y cree que aprendió?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... Ni siquiera a escribir aprendés. Siempre surgen dudas, y siempre se aprende sobre la marcha. Yo no es que diga "voy a escribir una pieza de teatro". Antes de escribirla, no sé cómo se escribe una pieza de teatro. Lo sé a medida que surge esa idea, y empiezo a escribir, y entonces sí me sirve la experiencia pasada. Pero anteriormente no, no hay seguridades previas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Una vez Leopoldo Brizuela dijo que cuando el escritor termina de escribir una novela, no es el mismo, porque justamente la novela implica un aprendizaje. Entonces a veces es difícil consultar a un escritor por el origen de una obra, porque el que responde ya no es el mismo que aquel que la comenzó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El oficio de la literatura es un oficio muy difícil. Siempre la palabra, la ficción lingüística, hace oposición al propio deseo del autor o de la autora. No es un material dócil. No es "me siento a escribir y ya está".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Brizuela siempre habla de usted, la reconoce como una influencia importante. ¿Encuentra esa influencia suya en las obras de él?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Trato de no buscarla. No me importa. Todos tenemos influencias, el hecho es de qué manera usamos esas influencias, a qué otro estado las pasamos. Yo a Leopoldo lo conozco desde que tenía dieciocho años. Desde su primera novela, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tejiendo agua&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Trabaja mucho actualmente?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre tengo mucho trabajo. Porque aun cuando uno no escriba, está siempre como escribiendo. Es un espacio vacío, no sobre el papel, sino un espacio de búsqueda, que uno no sabe bien adonde nos va a conducir. Y además, aparte de eso, escriba sobre papel (digo papel porque yo no tengo computadora) o en ese espacio de la búsqueda para escribir, tengo muchas cosas entre manos. Yo he escrito mucho y aparte yo manejo profesionalmente todo mi material. Y eso es como tener un negocio. Por otra parte, Buenos Aires es un lugar con mucha solicitación, muy invasor. Por un lado está bien que una se sienta solicitada, y por otro lado, provoca cierta impaciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿La hace sentir un poco agobiada?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, porque hay que defender el tiempo. La gente te puede admirar mucho, pero no tiene idea del tiempo que se necesita para pensar, para escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Estaba haciendo traducciones?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, estaba mirando una traducción al italiano de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;De profesión maternal&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Usted traduce sus propias obras?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, yo no las hago, pero las traducciones a los idiomas que conozco, no puedo dejar de mirarlas y corregir lo que haya corregible. Eso tambien es un trabajo agregado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Decía recién que Buenos Aires para usted es muy demandante. ¿Cómo ve actualmente el espacio teatral en relación con el espacio literario? ¿Cree que es más vigoroso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se ve más, el teatro. Hace más barullo, tiene más prensa. Yo creo que es eso. No se puede hacer una definición justa, porque habría que hacer un estudio. O ser un poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Cuál es la percepción que usted tiene?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El teatro pasa por un momento vigoroso. Pero se ven espectáculos buenos, malos, o hechos para estar en el escenario por una cuestión narcisista o comercial. Y de eso se entresacan algunas obras buenas. Y también se publican muchas novelas. A pesar de que dicen que no se leen, las editoriales están publicando muchas novelas. No todas buenas, pero están publicando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Lee novelas actuales?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, lo que puedo. No todo. Por ejemplo, leí ahora, con una sorpresa muy feliz, un libro de una salteña, que se llama Gloria Lisé, una novela titulada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Viene clareando&lt;/span&gt;. Habla sobre la última dictadura, la experiencia de una chica, en Tucumán, lo cual ubica el tema de la dictadura, que siempre fue tratado por los porteños y algunos otros escritores del interior, en otro meridiano. Con este libro, en este pozo que es Buenos Aires, se nos abre el país. Una novela que para mí es muy buena. Naturalmente pasa inadvertida, porque es imposible mover los medios de comunicación para una escritora salteña desconocida. Pero se editó en Buenos Aires por la editorial Leviatán. Creo que es lo mejor que he leído últimamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Dentro de su obra hay una novela especial: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;El mar que nos trajo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuenta la historia, apenas inventada, de mi familia, la migración desde Italia, el surgimiento de una estirpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Fue una necesidad de contar su propia historia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En parte, sí. No por ser mi propia historia, sino porque era una historia que desde que me la contaron de chica, siempre me había gustado mucho. Había despertado mi propia imaginación. Hoy, justamente, buscando papeles viejos, encontré cuatro o cinco páginas que había escrito en el año 72, en primera persona, contando esa historia. Pero nunca encontraba la manera, el cómo contarla. Hasta que mirá cuántos años pasaron. Y de pronto surgió que tenía que contarla de esa manera, como la conté. En tercera persona y con cierta distancia de los personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Por qué vive en Don Bosco? ¿Para salir del agobio de Buenos Aires?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. Hasta los veintisiete años viví en la Capital. Cuando me casé estuve uno o dos años más, y después me fui... Fue una cuestión concreta, económica. Es un tema italiano, que yo tardé en hacer porque cuando me casé no podía: ahorrar un poco con lo que uno trabajaba, comprar el terreno. Después hice una casa de un piso, cuando vinieron los hijos le agregué el primer piso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Le aporta algo literariamente vivir en el Conurbano?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me da una tranquilidad que para mí es fundamental. Además no me gustaría vivir en el centro, salir y el ruido, los coches... Yo tengo un jardín, pequeño pero jardín... Hay otro contacto con la naturaleza, el cielo más abierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Tiene rituales para escribir?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Escuchar la radio. Música, nadie que hable, o poner un compacto, música...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Qué música escucha?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo popular... música clásica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Escribe sobre papel?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La primera versión la escribo en papel, a mano. Pero enseguida lo paso a máquina porque necesito la claridad. Ahí vuelvo a corregir. Pero paso mucho a máquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Corrige mucho?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Depende. Hay cosas que a la primera salen bien escritas, y hay otras que son más dificultosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿En estos momentos no está escribiendo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. Estuve pensando un cuento para chicos, ya he publicado el año pasado dos, este año otros dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Usted dijo alguna vez que no es de andar tomando apuntes en papelitos de lo que se le ocurre en algún momento, porque si la idea es fuerte tiene que volver. ¿Se arrepintió alguna vez de no haber anotado algo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no... porque pienso que si no volvió es por alguna razón. Tal vez era una idea banal. Pasa como con los sueños. Si uno escribe en sueños... a mí a veces me ha pasado de escribir en sueños, y escribir algo perfecto, y después cuando uno despierta, trata de escribir eso, si es que lo recuerda, y no es lo mismo. Así pasa con esas ideas. Yo creo que, ya lo decía Felisberto Hernández, uno tiene que esperar a que nazca la plantita, y que crezca lo mejor posible. Uno no puede acelerar el crecimiento, no puede imponerle a esa plantita su voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Tiene alguna novela inédita?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. Estaba &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Promesas y desvaríos&lt;/span&gt;, pero ya está editada. Lo que pasa es que yo no sé qué sucedió con esa novela, que no tuvo crítica. Se editó el año pasado. Igual, algo se vendió... La que saqué después, que era una reedición, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Después del día de fiesta&lt;/span&gt;, esa tuvo crítica. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Promesas y desvaríos&lt;/span&gt; es una novela que continuaba a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dios no nos quiere contentos&lt;/span&gt;, yo la iba a editar en el 87, con otra editorial, Argonauta. Pero después vino la hiperinflación, y yo tenía otros trabajos entre manos, y la fui dejando y dejando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Allí aparece el mismo personaje: Tristán.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí... Pero los libros hacen su camino. Pueden tardar. Puede ser que uno no vea el camino que hacen. Pero los libros hacen su propio camino, tienen sus propios lectores, por ahí no aparecen hoy y aparecen mañana. No hay que ponerse demasiado ansiosa, ¿no? Esto es lo que no advierto hoy, a veces los jóvenes son muy ansiosos, sacan una novela y ya quieren que esa novela sea exitosa... Pero el camino es muy largo, exige mucha paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Camino además azaroso, ¿no? Porque uno no sabe cuál puede ser el destino de un libro, dónde puede encontrar a su lector...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro. Incluso, la perdurabilidad no la sabe. Yo de alguna perdurabilidad tengo idea porque algunas de mis obras, que escribí hace treinta años, se siguen dando. Eso me alegra, que sigan transitando por ahí. Pero es difícil saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Pasa un poco también por la vigencia que pueden seguir teniendo ciertos temas, como la violencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, pero siento que en cuanto al manejo del lenguaje, no está solamente la literatura pegada al tema, ¿no? Ahí depende la calidad lingüística, la lírica de ese texto, influyen otras cosas, que hacen a la permanencia de ese texto, o no. Supongo que tienen que tener, eso se ve mucho con las piezas de teatro, tener un sentido que tiene que ser más trascendente, que pueda ser para un mañana y para otro público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-En ese sentido, creo que en sus obras se logra ese carácter de "ser perdurable".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Perdurable? Bueno, no sé, para la eternidad... es mucho, ja já.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Sí, es cierto. Pero digamos, en términos humanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pienso que sí. Es como, por ejemplo, cuando se dan las piezas en otros lugares. Fueron pensadas para la Argentina y para el público argentino, pero bueno, se dan en Francia y no sé, la gente no sé si entiende lo mismo, pero algo le dice esa obra, para que sea representada y que sea vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Es un efecto positivo de la globalización?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No, yo estrené en Europa antes de la globalización! Hay una obra mía chiquita, cortita, que se llama &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Decir sí&lt;/span&gt;, que tuvo muchas representaciones. Y yo la vi en Estados Unidos. Son dos personajes, y uno de los personajes lo hacía a lo Woody Allen, con mucho humor. Y la gente se reía y participaba mucho. Así que no... Nos pasa a nosotros, con obras inglesas o norteamericanas o francesas. Seguramente no entendemos lo que entienden o lo que reciben ellos, pero algo nos llega, u otra cosa, por ahí lo enriquecemos con alguna percepción distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Sí, seguro que hay alguna resignificación. Como también la debe haber, por ejemplo, entre leer &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ganarse la muerte&lt;/span&gt; en el 79 y hacerlo hoy.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, claro. Igual, ahí no conozco, no sé tanto qué es lo que pasa hoy y qué pasaba antes. Sé que antes tal vez... Porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ganarse la muerte&lt;/span&gt; tiene mucho humor negro, en la escritura. Lo que sucede es que lo que le pasa al personaje es tan fuerte que la gente no se engancha tanto con ese humor. Por eso es que hoy, como hay más distancia, por ahí funciona más el humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Me acordaba de una escena terrible, que por ahí define un poco esa sensación: en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dios no nos quiere contentos&lt;/span&gt;, la de los ancianos del circo, que se tienen que parar uno sobre otro. Creo que define un poco esta cuestión del absurdo, de la tragedia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y creo que tiene humor. La escritura tiene humor: la situación no lo tiene. Y eso no sé si lo aligera o lo hace más terrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-Quizás esa escena defina la obra suya, en general.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede ser... Puede ser en algunas obras, no en todas. Pero se da en muchas obras, creo que en la mayoría de las novelas, no tanto en el teatro, donde a veces entro más en una tesitura dramática donde no funciona tanto el humor. Eso funcionaba en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El desatino&lt;/span&gt;, pero en otras piezas no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;-¿Para el futuro qué proyectos tiene?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El año próximo voy a editar en Norma, que me está editando mi obras, una serie de cuentos sobre animales, que se llama &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los animales salvajes&lt;/span&gt;. Y terminé dos obras de teatro, pero no sé... Una por lo menos, no la daré el año próximo por distintos motivos de función. Y tengo otra pieza más breve, que no sé si se estrenará o no se estrenará el año próximo. Vamos a ver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-2928885112893833149?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/2928885112893833149/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=2928885112893833149' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/2928885112893833149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/2928885112893833149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2009/01/antes-de-hacerlo-no-se-como-se-escribe.html' title='Entrevista a Griselda Gambaro: &quot;Antes de hacerlo, no sé cómo se escribe una pieza de teatro&quot;'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AYeinX5U3iA/SYCJmkDhzFI/AAAAAAAABA4/0zMHu-DZklg/s72-c/gambaro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-113702020362946830</id><published>2006-01-11T23:55:00.000+01:00</published><updated>2006-01-11T23:56:43.650+01:00</updated><title type='text'>Wikipedia vs. Enciclopedia Británica: la discusión en los blogs</title><content type='html'>La discusión acerca de la legitimidad de la Wikipedia y su comparación con la Enciclopedia Británica (debate iniciado por &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.nature.com/nature/journal/v438/n7070/full/438900a.html"&gt;un informe especial de la revista especializada Nature&lt;/a&gt;) se ve representada en los weblogs.&lt;br /&gt;Mucho espacio se le ha dedicado a la wikipedia en la blogósfera: la cantidad de links que hay desde los blogs hacia la "enciclopedia libre" es innumerable. Pero algunos artículos publicados últimamente se refieren en particular a estos temas.&lt;br /&gt;En &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://spanish.martinvarsavsky.net/general/wikipedia-vs-britanica.html"&gt;su blog&lt;/a&gt;, Martín Varsavsky se hace eco de la discusión, citando el artículo de Nature. "Recuerdo haber crecido en mi infancia con la Enciclopedia Británica. Ahora veo a mis hijos crecer con la Wikipedia", dice el empresario argentino radicado en España, quien define la confrontación en estos términos: "Uno es el esfuerzo organizado de una empresa, otro el esfuerzo caótico del voluntariado".&lt;br /&gt;El blog mexicano &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://alt1040.com/archivo/2005/12/15/casi-no-hay-diferencia-entre-la-wikipedia-y-la-enciclopedia-britanica/"&gt;alt1040&lt;/a&gt; se hizo eco de la noticia de la escasa diferencia entre la cantidad de errores registrados en la Wikipedia (4) y la Enciclopedia Británica (3), fruto del informe de Nature. Y se queja de que la baja diferencia haya sido "suficiente para que algunos sensacionalistas griten a los cuatro vientos que es un fracaso ".&lt;br /&gt;Alt1040 agrega que "la misma naturaleza de la Wikipedia permite algo que otras les resulta más difícil ofrecer: que los mismos lectores sean los correctores. En la Wikipedia se corrigieron 162 errores por sus visitantes y en la Enciclopedia Británica sólo 123".&lt;br /&gt;También se refiere a la cuestión el blog español &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://neofronteras.com/?p=394"&gt;NeoFronteras&lt;/a&gt;. Agrega datos que hablan del crecimiento impresionante de la enciclopedia virtual: dice que el número de sus contenidos "a umenta a un 7% mensual, mientras que su tráfico se dobla cada cuatro meses". Agrega además que la versión en inglés tiene 45.000 usuarios registrados, se añaden 1500 artículos por día y ocupa el puesto 37 entre las webs más visitadas de Internet.&lt;br /&gt;En el blog &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.patriciolorente.com.ar/"&gt;Señales de humo&lt;/a&gt;, de Patricio Lorente, hay un artículo titulado &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.patriciolorente.com.ar/index.php/2005/09/01/la-wikiteca-de-babel/"&gt;La wikiteca de Babel&lt;/a&gt; que describe detalladamente de qué se trata la Wikipedia comparándola con la Biblioteca de Babel imaginada por Borges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No todos son elogios&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Sin embargo, no todos son elogios para la Wikipedia. El blog español &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.thehouseofblogs.com/PORLBOCA/20058/Sobre_Falacias_De_La_Era_Informatica.php"&gt;The house of blogs&lt;/a&gt; habla de "las falacias de la era informática", y entre ellas incluye lo que llama "argumentum ad wikipediam", que consiste en utilizar la enciclopedia en Internet como el recipiente incontrastable de toda la verdad.&lt;br /&gt;"En vez de tirar de la Espasa, tiramos de la enciclopedia libre", dice el blog . "¿Por qué podemos caer en una falacia? Por la propia forma en que se elabora el proyecto, con contribuciones por parte de numerosos editores que, aunque exista una coordinación, es radicalmente libre. Lo que sin duda es una virtud de los wikis es también su talón de Aquiles".&lt;br /&gt;Otro blog, llamado &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://toad.bitacoras.com/index.php?cats=285"&gt;Lechuga hervida&lt;/a&gt;, se refirió a los "abusos de la Wikipedia", haciendo hincapié en los que utilizaban sus artículos como medio para hacer publicidad.&lt;br /&gt;En función de algunos de estos problemas, hace algunos días hubo noticias sobre cambios en la "enciclopedia libre". La Wikipedia "va a empezar a tener controles más estrictos y los autores anónimos no van a poder crear nuevo artículos sino escribir en los que ya existen", dijo &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://weblogs.clarin.com/weblogs/archives/2005/12/la_wikipedia_ca.html"&gt;Weblog sobre weblogs&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La medida tuvo que ver con la &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.clarin.com/diario/2005/12/14/conexiones/t-01107129.htm"&gt;publicación de datos erróneos en un artículo de la enciclopedia&lt;/a&gt;. Durante 132 días se sostuvo allí que el periodista norteamericano John Seigenthaler participó del asesinato del ex presidente de Estados Unidos John F. Kennedy y de su hermano Robert, información que resultó ser errónea.&lt;br /&gt;En el blog &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://serviciospro.blogspot.com/2005/09/wikipedia-enciclopedia-de-acceso-libre.html"&gt;Servicios-Pro&lt;/a&gt;, realizado por los chilenos Alberto Quiroga y Agustín Besoain Romero, hay una entrevista al creador de la Wikipedia, Jimmy Wales. " Wikipedia parte de una idea radical: dar acceso libre al conocimiento universal ", dice Wales, quien agrega que su objetivo es "dar una enciclopedia gratis y libre en su idioma a todas las personas del planeta".&lt;br /&gt;En esa entrevista, Wales dice que la Wikipedia no perjudica a las otras enciclopedias sino que, por el contrario, éstas "son más utilizadas" . "Por ejemplo –dice Wales–, la alemana Brockhaus ha conseguido el 30% más de ventas gracias a la Wikipedia. La Wikipedia hace que se vendan más enciclopedias".&lt;br /&gt;Por la mente de Jimmy Wales también pasó la idea de hacer una versión impresa y otra en CD Rom o DVD de la Wikipedia. Según su creador, el objetivo es que llegue a "los países subdesarrollados donde no hay acceso a Internet de alta velocidad" . El blog &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.uberbin.net/archivos/comunidades-online/wikipedia-version-offline.php"&gt;Denker Uber&lt;/a&gt; se preguntaba si sería la primera vez que "un esfuerzo colaborativo de Internet" llegara al "mundo offline".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;Otros usos de los wikis&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los "wikis" tienen en la Wikipedia su mayor exponente, pero no el único. Sus aplicaciones son muy variadas, y por ejemplo la española Josefa Vicente Gonzalez lanzó &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.marketing.es/index.php/Portada"&gt;Marketing.es&lt;/a&gt;, su propio proyecto wiki, que está en ciernes pero cuenta ya con 66 artículos.&lt;br /&gt;Otro "wikimedio" también español es &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.escolar.net/wiki/index.php/Portada"&gt;Escolar.net&lt;/a&gt;, fruto de la unión de diversos sitios y blogs, como por ejemplo &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://periodistas21.blogspot.com/"&gt;Periodistas21&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;También hay empresas que trabajan con los wikis. Algunas son mencionadas en &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.rrweblogs.com.ar/weblog/empresas-ponen-sus-confianza-en-los-wikis/"&gt;un artículo del blog argentino RRWeblogs&lt;/a&gt;. La empresa &lt;a href="http://www.clarin.com/redirect.html?url=http://www.socialtext.com/"&gt;Socialtext&lt;/a&gt;, por ejemplo, vende un programa que integra varias tecnologías de colaboración: blogs, e-mail, wikis.&lt;br /&gt;Según Ross Mayfield, presidente de Socialtext, "la ventaja de una tal convergencia es que permite a cada uno expresarse según sus miedos y pasiones" . Y agrega : "Los blogs son para las voces individuales y los wikis, para las voces de grupo".&lt;br /&gt;"¿Se debe confiar en una enciclopedia que evoluciona como un organismo o en una que fue diseñada como una máquina?", se preguntaba hace algunos días George Johnson, escritor norteamericano especialista en científicos. El organismo sería la Wikipedia, que va evolucionando con el tiempo. La máquina, la Enciclopedia Británica, creada por especialistas. Todavía falta mucho para que alguien diga la última palabra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-113702020362946830?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/113702020362946830/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=113702020362946830' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113702020362946830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113702020362946830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2006/01/wikipedia-vs-enciclopedia-britnica-la.html' title='Wikipedia vs. Enciclopedia Británica: la discusión en los blogs'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-113621709035358473</id><published>2006-01-02T16:47:00.000+01:00</published><updated>2006-01-02T16:51:30.370+01:00</updated><title type='text'>Texto completo en que Pepe Eliaschev denuncia que levantaron su programa</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Por PEPE ELIASCHEV (para el diario &lt;em&gt;El Día&lt;/em&gt; de La Plata, 2/1/06)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 20,05 del viernes 30 de diciembre 2005, cuando acababa de concluir mi último programa del año con un mensaje a los oyentes y una promesa de reencuentro con ellos a partir del lunes 2 de enero, la Directora General de Radio Nacional, Adelina Olga Mona Moncalvillo, interrumpió sus vacaciones para informarme por teléfono que mi programa "Esto Que Pasa" había terminado y ya no retornaría al aire.&lt;br /&gt;De ese modo, sin darme siquiera la oportunidad de una despedida con los oyentes tras cinco años ininterrumpidos en Radio Nacional, el ciclo fue levantado.&lt;br /&gt;La señora Moncalvillo me aseguró que no hacía otra cosa que responder a explícitas órdenes del Gobierno, que ella "no compartía", que le parecían "equivocadas" y, además, "inútilmente crueles", pero ante las cuales no tenía opción. "Vos sabés cómo son estas cosas", añadió a forma de explicación. Moncalvillo reporta directamente al secretario de Medios, el empresario mediático Enrique Pepe Albistur, que a su vez depende del Jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández.&lt;br /&gt;Mi peculiar contrato sin remuneraciones vencía el 31 de diciembre, pero estipula que la voluntad de no renovarlo debe ser anunciada por cualquiera de las partes siete días hábiles de la fecha de vencimiento.&lt;br /&gt;Mi programa permaneció en el aire por Radio Nacional desde el 1º de enero de 2001 hasta el 30 de diciembre de 2005, durante la gestión de varios gobiernos. Sólo el del Dr. Néstor Kirchner tomó la decisión de levantarlo del aire.&lt;br /&gt;El pasado 1º de diciembre mi ciclo había cumplido dos décadas de existencia continua. Comenzó el 3 de diciembre de 1985 y, luego de los primeros cinco años en Radio Splendid, permaneció en Radio del Plata de 1990 a 2000.&lt;br /&gt;En la semana de festejos por los 20 años de mi programa, me llamaron y salieron al aire para felicitar por el hecho los ministros Carlos Tomada y Ginés González García; el secretario de Cultura de la Nación, José Nun; el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra. También lo hicieron el ex presidente Raúl Alfonsín, el ex Jefe de Gabinete Rodolfo Terragno, y notables figuras de la cultura como Sergio Renán, Magdalena Ruiz Guiñazú, Alejandro Dolina, Adrián Paenza, Beatriz Sarlo, Daniel Rabinovich, Nelson Castro, Damián Szifrón y Jairo, entre otros.&lt;br /&gt;Mi programa y mi trabajo de conducción nunca fueron remunerados con dinero por Radio Nacional. El esquema contemplaba como única contraprestación la posibilidad, a puro riesgo mío, de comercializar una parte de la tanda publicitaria. Todos los gastos de producción periodística del ciclo y los honorarios artísticos han corrido por cuenta de mi productora.&lt;br /&gt;La eliminación de mi programa de la grilla de Radio Nacional es un claro e innegable episodio de crudo autoritarismo y supresión de las opiniones diferentes dentro de los medios públicos. La señora Moncalvillo ya se había quejado hace muy pocas semanas en una entrevista con un diario que yo "los mataba" con mis comentarios a quienes ocupan el gobierno.&lt;br /&gt;El gobierno de Néstor Kirchner repite así el esquema de oficialismo burdo que caracterizó a la emisora del Estado en la época de Carlos Menem. Lo hace con una saña llamativa. El gobierno de Kirchner maneja a Radio Nacional, emisora pública de la sociedad argentina, como si fuera una dependencia privada de su parcialidad partidaria. Desde comienzos de 2005 la programación de Radio Nacional debe interrumpir obligatoriamente y de modo abrupto su secuencia de emisiones cada vez que el Presidente habla en público, mecanismo que se ha practicado antes, durante y después de la reciente campaña electoral. Esto sucede varias veces por semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OTRAS CONSIDERACIONES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gobierno se ha valido de antecedentes de la Sra. Moncalvillo para procurar darle un perfil "progresista" a su programación, que ahora incluye una hora semanal en horario central confiada a Hebe de Bonafini. Integrante histórica de Poder Ciudadano y columnista de la revista Humor en los años iniciales de la democracia, Moncalvillo me confesó, al anunciarme las órdenes del Gobierno, que éstas vinieron directamente "de arriba". ¿De quién? ¿Del matrimonio presidencial? ¿De Alberto Fernández? Nadie sino ellos tres tiene ese poder: debajo de ellos todo es obediencia debida.&lt;br /&gt;La cancelación de "Esto Que Pasa" de la programación de Radio Nacional es un alevoso golpe a la libertad de expresión. Han atacado un medio periodístico consagrado y respetado y que no significaba erogaciones dinerarias para un Gobierno que invierte anualmente más de 100 millones de pesos en abierta propaganda oficialista.&lt;br /&gt;Al sacarme del aire se pretende eliminar una voz libre del debate nacional. Es un paso más en la progresiva y evidente asfixia de la libertad que, amargamente, padece hoy la Argentina. Viví exiliado diez años. Tuve que salir de la Argentina en 1974 durante el gobierno peronista, cuando la Triple A iniciaba con sus exterminios la tarea que asumirían formalmente las Fuerzas Armadas en 1976 cuando se implantó el terror de Estado. Regresé en 1984, con y por la democracia. Hoy me han censurado.&lt;br /&gt;Con esperanza, sin miedo, pero con profunda preocupación por el futuro de la Argentina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-113621709035358473?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/113621709035358473/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=113621709035358473' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113621709035358473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113621709035358473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2006/01/texto-completo-en-que-pepe-eliaschev.html' title='Texto completo en que Pepe Eliaschev denuncia que levantaron su programa'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-113536450367250992</id><published>2005-12-23T19:45:00.000+01:00</published><updated>2005-12-23T20:07:47.420+01:00</updated><title type='text'>Las tetas de Devoto</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Cuento de Alejandro Dolina, &lt;em&gt;El libro del fantasma&lt;/em&gt; (1999)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Narradores de Historias han inventado muchas mentiras.&lt;br /&gt;Por culpa de ellos, la gente ha llegado a dudar de cosas tan evidentes como el Ángel Gris de Flores y -por otro lado- hay quienes creen en leyendas tan fantásticas como la del ferrocarril que corría entre Sáenz Peña y Villa Luro.&lt;br /&gt;Sin embargo, los Hombres Sensibles de Flores creían en la palabra de los Narradores e iban todas las noches a la casa en ruinas que está frente a la estación a hacerse referir cuentos por unas monedas.&lt;br /&gt;Allí oyeron hablar de Isabel, la tetona de Devoto.&lt;br /&gt;La primera vez que escucharon la historia no se sorprendieron demasiado: al parecer, en Villa Devoto había una muchacha un poco rara que tenía una nube en el pecho.&lt;br /&gt;Pero los Narradores se complacían repitiendo sus relatos y cada vez agregaban detalles nuevos. En una segunda versión se supo que quien veía a Isabel no podía dejar de pensar en sus tetas. Más adelante se indicó que la mujer se escapaba de los hombres y que nadie había conseguido enamorarla jamás.&lt;br /&gt;Algunos meses mas tarde, ya eran varios los hombres de Flores que juraban haberla visto. Bernardo Salzman, el jugador de dados, creyó reconocerla desde la ventanilla del tranvía Lacroze, en una visión fugaz pero imborrable. Jorge Allen, el poeta, pretendía haber visto su sombra en la calle Simbrón. Manuel Mandeb la había sospechado a sus espaldas en el subterráneo pero no se había animado a darse vuelta.&lt;br /&gt;En ese entonces, para los muchachos del Ángel Gris aquello era apenas un asunto picaresco. Pero una noche de noviembre, el más codicioso de los narradores, un individuo maloliente al que llamaban Letrina, contó la historia de Isabel sin ocultar nada. Y allí estaba oyendo -para su desgracia- Manuel Mandeb.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Las tetas de Isabel son las más portentosas de la Tierra. Pero eso no es todo: el hombre que alcance a contemplarla conocerá el Gran Secreto. Entrará en posesión de las terribles verdades de la vida, el arte y el amor. Pero las tetas de Devoto no están hechas para cualquiera. Hay un sólo hombre señalado por el destino para asomarse a todos los misterios del Universo. Si otro caballero se atreviera a espiar lo que no debe, moriría en el acto. Nadie sabe quién es el hombre indicado. Isabel. sin embargo, lo espera y está segura de reconocerlo. Se dice que el hombre le dejará como regalo una herradura.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Manuel Mandeb preguntó enseguida dónde vivía semejante hembra. Pero el Narrador exigió un nuevo aporte de dinero para continuar. Ante la insolvencia general, decidió retirarse.&lt;br /&gt;Para el pensador, el caso se transformó en una obsesión. Anduvo inspeccionando pechugas por todos los barrios y siguiendo los pasos de cuanta tetona se le atravesaba. Amigos desocupados lo ayudaban en su búsqueda: Ives Castagnino, el músico de Palermo; el ruso Salzman; Allen, el poeta, y Jaime Gorriti, el quinielero de Caseros.&lt;br /&gt;Una tarde de diciembre, Mandeb dio con una muchacha que conocía la leyenda. Ella no pudo aportarle datos nuevos pero le dejó una pregunta inquietante:&lt;br /&gt;-¿Qué pasaría si usted no fuera el Hombre Elegido?&lt;br /&gt;-No vale la pena vivir si uno no es el Hombre Elegido -contestó Mandeb-, y le arrancó la blusa.&lt;br /&gt;Desde otros barrios comenzaron a llegar rumores.&lt;br /&gt;Alguien sabía algo sobre una gitana de la calle Sanabria. Otros hablaban de una morocha de Villa Crespo. Pero lo más interesante fue la noticia de la extraña muerte de Lorenzo Lugo, un reonmbrado picaflor de José Ingenieros. Lo encontraron tirado bajo un puente de la General Paz, agonizante. Antes de morir en el hospital Pirovano, dijo cosas incomprensibles acerca de unas tetas.&lt;br /&gt;Algunas semanas depués, el Narrador Sucio lo aclaró todo. Lugo había pasado casualmente frente a la casa de Isabel y alcanzó a verla baldeando el patio. De pronto, en un movimiento brusco, uno de los Colosos de Devoto saltó fuera del batón y desató la tragedia.&lt;br /&gt;Varias muertes y desapariciones fueron atribuidas al pecho fatal, pero era casi seguro que los Narradores exageraban.&lt;br /&gt;Durante todo el verano, los Hombres Sensibles buscaron indicios y esperaron señales.&lt;br /&gt;El seis de marzo, Manuel Mandeb encontró una herradura de plata.&lt;br /&gt;Entonces perdió toda compostura. Andaba todo el día por Villa Devoto y tocaba los timbres de las casas haciéndose pasar por vendedor de rifas. Cada noche soñaba con Tetas Ciclópeas que nunca alcanzaban a descubrírsele totalmente: velos, sábanas y breteles le negaban la sabiduría.&lt;br /&gt;Hasta que una tarde, durmiendo la siesta, tuvo un sueño diferente: vio una casa con una verja muy alta y un yuyal selvático en el frente. Era una casa espantosa y el miedo lo despertó.&lt;br /&gt;Dando por suficiente el dato soñado, Mandeb hizo un anuncio solemnte en la esquina de Artigas y Aranguren.&lt;br /&gt;-Llegó la hora -recitó- la noche es fresca, el viento sopla desde Liniers, la luna es brillante. Y yo ya sé dónde encontrar a Isabel.&lt;br /&gt;Eran cinco: Manuel Mandeb, Jorge Allen, Bernardo Salzman, Ives castagnino y Jaime Gorriti.&lt;br /&gt;-Esta noche, si tenemos suerte, vamos a ver las tetas más hermosas del mundo y sabremos el secreto del amor y de la vida.&lt;br /&gt;Salzman, el hombre de los dados, se atrevió a una objeción:&lt;br /&gt;-Si no entendí mal el cuento, aquí venimos sobrando cuatro.&lt;br /&gt;-Es cierto- admitió Mandeb- solamente un hombre ha sido señalado para este asunto. Pero si entre nosotros está el elegido, ya habrá tiempo de conversar. Y tal vez la visión de uno será la visión de todos.&lt;br /&gt;Los muchachos de Flores partieron rumbo a Devoto. Atravesaron todo Villa del Parque. Cruzaron las vías del Pacífico. Manuel Mandeb olisqueaba el aire y trataba de orientarse.&lt;br /&gt;Anduvieron dando vueltas cerca de una hora más. A veces interrogaban a los caminantes, pero nadie supo decirles nada. Finalmente, el olfato de Mandeb -o la casualidad- los condujo hasta una calle que iba agonizando hacia la General paz. En el rincón más oscuro de la cuadra, Manuel Mandeb pegó un salto.&lt;br /&gt;-Es aquí... es aquí. Esta es la casa que soñé. Aquí vive Isabel.&lt;br /&gt;Tocaron el timbre y esperaron. Pasaron como cinco minutos.&lt;br /&gt;-No hay nadie...&lt;br /&gt;- Tal vez no funcione el timbre... -Ives Castagnino empezó a golpear las manos. Gorriti se lució con un silbido agudísimo.&lt;br /&gt;A lo lejos se abrió una puerta. Un momento después, una figura lamentable se fue acercando entre los yuyos.&lt;br /&gt;El espectro llegó a la puerta. Era una vieja flaca y desencajada. El batón le llegaba hasta los pies. En la cabeza llevaba un pañuelo negro.&lt;br /&gt;-¿Qué buscan aquí?&lt;br /&gt;-Buscamos a Isabel.&lt;br /&gt;-Aquí no hay nadie. Váyanse...&lt;br /&gt;-No mienta, señora... Sabemos que Isabel vive aquí.&lt;br /&gt;-No. Aquí no hay nadie... - La vieja dio media vuelta y se fue alejando hacia la casa.&lt;br /&gt;Una lechuza cantó en lo alto. Jorge Allen se santiguó.&lt;br /&gt;-Es aquí -insistió Mandeb-. Esa vieja no nos quiere dejar entrar, pero es aquí.&lt;br /&gt;Desde la casa llegó el sonido de un piano que tocaba el vals "Lágrimas y sonrisas".&lt;br /&gt;Allen volvió a tocar el timbre. El piano calló. Manuel Mandeb tomó una decisión.&lt;br /&gt;-Por una vieja loca no me voy a preder la ocasión de conocer el Gran Secreto... Vamos a saltar la verja.&lt;br /&gt;Ayudándose unos a otros, los hombres de Flores salvaron los fierros oxidados y saltaron al yuyal. Caminaron despacio, sin hablar. Cada tanto, alguno se reía de puro miedo.&lt;br /&gt;En algún lugar se abrió una puerta. Enseguida aparecieron ocho perros, como sombras negras y aullantes.&lt;br /&gt;Mandeb trataba de razonar con los animales mediantes silbidos y palabas tranquilizadoras.&lt;br /&gt;-Chiquito, chiquito... bueno, bueno...&lt;br /&gt;Un perro le tiró un terrible tarascón. El ruso Salzman consiguió un palo y empezó a repartir golpes a ciegas. Jorge Allen pegaba patadas con sus enormes zapatones y recibía mordiscos en los tobillos. Los hombres estaban aterrorizados. Ya casi no podían defenderse.&lt;br /&gt;Desde la casa se oyó un silbido. Los perros se pararon en seco y un momento después corrieron hacia el lugar de donde habían salido.&lt;br /&gt;Los muchachos de Flores quedaron tendidos en el yuyal, sucios, exhaustos, mordidos y con olor a perro.&lt;br /&gt;Una sombra se acercó al grupo.&lt;br /&gt;-¿Qué quieren aquí?&lt;br /&gt;Era un sujeto inmenso. Un gigante. Estaba armado con un viejo trabuco naranjero.&lt;br /&gt;El ruso Salzman tuvo ánimo para contestar.&lt;br /&gt;-Quédese tranquilo, maestro. Venimos a ver a Isabel.&lt;br /&gt;-Aquí no hay nadie -dijo el gigante -. Y váyanse, a ver si no les meto un perdigón en el balero.&lt;br /&gt;Mandeb metió la mano en el bolsillo y sacó trabajosamente la herradura de plata.&lt;br /&gt;-Tome, tome. Esto le va a interesar.&lt;br /&gt;El gigante tomó la herradura y la examinó con cuidado.&lt;br /&gt;-Usted puede pasar -dijo mirando a Mandeb-. Los otros se rajan.&lt;br /&gt;-Los señores vienen conmigo. Yo me hago responsable.&lt;br /&gt;-Está bien. Vamos.&lt;br /&gt;Guiados desde atrás por el trabuco, entraron en un pasillo con olor a humedad. Después pasaron a una sala grande y oscura. El gigante los hizo sentar en unos sillones mugrientos. Volvieron a escuchar el piano.&lt;br /&gt;-Esperen aquí quietitos.&lt;br /&gt;El gigante se esfumó.&lt;br /&gt;Al rato apareció una figura que ocultaba su cara con una gorra de enorme visera. Sin decir nada los guió por un sinnúmero de pasillos. En uno de los corredores vieron a un perro atado. Gorriti creyó reconocer a uno de los monstruos del yuyal y le acomodó un zapatazo brutal. El animal lanzó un horrible aullido. El hombre de la gorra no dijo nada.&lt;br /&gt;Durante todo el trayecto los incomodaba un hedor pestilente.&lt;br /&gt;-Qué olor a podrido...&lt;br /&gt;-A mí me resulta familiar.&lt;br /&gt;Salzman tuvo una revelación. Con la mayor rapidez arrancó la gorra del guía.&lt;br /&gt;-Miren a quién tenemos aquí...&lt;br /&gt;Era el Narrador sucio, el llamado Letrina.&lt;br /&gt;-¿Qué hace usted en este lugar?&lt;br /&gt;-Ya lo ve. Estoy terminando de contar una historia.&lt;br /&gt;Al final del último pasillo había una puerta roja. El roñoso la abrió con una llave enorme.&lt;br /&gt;-Adelante.&lt;br /&gt;Entraron en una habitación llena de tapices y cortinados. En el centro había una cama inmensa. Los hombres de Flores se acomodaron en unas banquetas forradas en terciopelo. El Narrador los dejó solos.&lt;br /&gt;Gorriti convidó cigarrillos. Esperaron un rato en silencio, concentrados en sus heridas y en sus dolores. Ya habían dejado de fumar, cuando apareció una mujer espléndida.&lt;br /&gt;-¡Isabel! -gritó el ruso Salzman-. Miren... miren qué mina.&lt;br /&gt;Era en realidad una hembra notable.&lt;br /&gt;-No soy Isabel -confesó-. Apenas soy Ivette.&lt;br /&gt;-¿Dónde está Isabel? -preguntó Mandeb.&lt;br /&gt;-Ya vendrá, ya vendrá. Depende de ustedes. Presten atención.&lt;br /&gt;La mujer adelantó sus manos y con elegancia recitó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Miren mis manos. Dicen que una de ellas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;es la salud y cura las heridas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Quien la roce tendrá valor y fuerza&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;en todos los momentos de su vida.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La otra mano es la peste y quien la toque&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;padecerá tormentos y dolores.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ahora hay que elegir: no se equivoquen.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Quién se atreve a arriesgar? Jueguen, señores.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Castagnino se levantó y besó la mano derecha.&lt;br /&gt;Los hombres de Flores sintieron un extraño bienestar y las mordeduras desaparecieron en ese mismo instante.&lt;br /&gt;La mujer tiró de una cinta y su vestido se abrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Miren mis pechos: son como dos lunas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;que de otras brindan pálida noticia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Uno es la buena suerte y da fortuna&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;por siete años al que lo acaricia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El otro es la desgracia, ya lo saben.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tocarlo es desacierto y es derrota.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vamos, señores, que en sus manos caben&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;la sombra y la ventura. ¿Quién se anota?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Allen se adelantó temblando. Dudó un instante y luego acarició suavemente el pecho izquierdo de Ivette.&lt;br /&gt;-Acertó también el poeta.&lt;br /&gt;Hubo una pequeña ovación. Los amigos se abrazaron. Ivette volvió a recitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ahora les digo: miren mis mejillas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Y aquí es donde se empieza a jugar fuerte-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Se puede besar una, que es la vida...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;se puede besar otra, que es la muerte.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Mandeb se levantó rápidamente. Se acercó a Ivette y le puso las manos sobre las mejillas. Entonces recitó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nadie vaya a copar. A mí me toca.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo soy el que ha venido para eso.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El jugador que apostará en tu boca&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;a la vida y la muerte con un beso.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la besó.&lt;br /&gt;-Vamos, Ivette -dijo Manuel tiernamente-, Isabel espera.&lt;br /&gt;Ivette lo miró con cierta melancolía. Se cerró el vestido y se fue para siempre.&lt;br /&gt;Los Hombres del Ángel Gris quedaron solos de nuevo. Otra vez volvió a escucharse el piano.&lt;br /&gt;Una cortina se descorrió y apareció Isabel.&lt;br /&gt;Todos temblaron. Todos supieron que era ella.&lt;br /&gt;Manuel Mandeb lloró de emoción o tal vez de alarma: los ojos de aquella mujer conocían - lo supo enseguida - toda su vida. Ahora no tenía ninguna duda: el elegido era él.&lt;br /&gt;Isabel fue directamente hacia el pensador de Flores.&lt;br /&gt;-Será un momento nada más -anunció.&lt;br /&gt;-No importa.&lt;br /&gt;-Tus amigos deben irse.&lt;br /&gt;-Mis amigos se quedan. Han sufrido mucho para llegar aquí.&lt;br /&gt;-Está bien... todos merecen el don. Pero no sé si enseñando mis pechos no los haré más desgraciados.&lt;br /&gt;-Más vale ser sabio que dichoso... ¡A ver esas tetas!...&lt;br /&gt;La mujer caminó hacia el centro de la habitación. Mandeb miraba ansioso. Isabel lo llamó. Lo besó en la frente y observándolo con aquellos ojos que lo sabían todo, le acarició la cabeza.&lt;br /&gt;-Pobrecito...&lt;br /&gt;Después, lentamente fue desabotonándose la camisa. Los hombres de Flores temblaban. Los pechos fueron apareciendo de a poco, como lunas de verano, como soles en el mar. En un amanecer de tetas saltó el último botón.&lt;br /&gt;En ese momento, Mandeb comprendió que algo terrible iba a ocurrir y trató de detenerla. Pero ya era tarde: las Tetas de Devoto estaban desnudas y brillantes como estrellas.&lt;br /&gt;Pero fueron estrellas fugaces.&lt;br /&gt;Por un instante los hombres sintieron un dolor dulce, como una puñalada de felicidad.&lt;br /&gt;Pero enseguida, un segundo después, como palomas heridas, las Tetas se marchitaron y cayeron.&lt;br /&gt;La hembra fantástica envejeció de golpe y se convirtió en la vieja que habían visto antes. Las arrugas brotaron en la piel y las piernas se arquearon. La sonrisa piadosa fue una risotada de burla. Pero peor fue lo que ocurrió con los ojos. Aquellos ojos lo sabían todo, pero ya no les importaba nada.&lt;br /&gt;La habitación se llenó de un vapor oloroso. Por una puerta aparecieron unos sujetos atléticos con la piel untada de aceite y armados con enormes cuchillos. Gritaban o quizá cantaban en una lengua desconocida. La vieja empezó una danza repugnante, moviéndose con lujuria y agitando las piernas surcadas de venas moradas.&lt;br /&gt;Los hombres armados, sin dejar de gritar, se fueron acercando a los hombres de Flores. Uno de ellos desgarró la camisa de Mandeb y trató de besarlo en el hombro.&lt;br /&gt;El pensador retrocedió rápidamente y soltó una voz de mando firme y decidida.&lt;br /&gt;-Rajemos.&lt;br /&gt;Castagnino apenas pudo esquivar a la vieja que le mostraba una lengua de color violeta. Los amigos huyeron por los corredores. El Narrador de Historias trató de cerrarles el paso, pero no lo consiguió. Por suerte, el gigante no apareció.&lt;br /&gt;Cuando llegaron al yuyal, los cinco muchachos vieron que ya nadie los perseguía. De todas maneras, siguieron a la gran carrera mientras saltaban los fierros, oyeron el piano que seguía tocando "Lágrimas y sonrisas".&lt;br /&gt;Siempre corriendo cruzaron Villa Devoto y llegaron medio muertos a Floresta. Con los ojos llenos de lágrimas siguieron caminando en silencio hasta Flores.&lt;br /&gt;Sin hablar, se fueron separando. Castagnino tomó un taxi hasta Palermo. Gorriti se subió al 53 para ir a Caseros. Salzman se despidió en la puerta de su casa.&lt;br /&gt;En la esquina de Artigas y Aranguren, Jorge Allen le dijo al pensador:&lt;br /&gt;-Por un momento creí que de verdad íbamos a conocer el Gran Secreto... y me aterroricé.&lt;br /&gt;-Quién sabe -contestó Manuel Mandeb-. Yo tengo miedo de que realmente lo hayamos conocido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-113536450367250992?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/113536450367250992/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=113536450367250992' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113536450367250992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113536450367250992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/12/las-tetas-de-devoto.html' title='Las tetas de Devoto'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-113206971570345893</id><published>2005-11-15T16:46:00.000+01:00</published><updated>2005-11-15T16:48:35.726+01:00</updated><title type='text'>Mansuba</title><content type='html'>Dejar el pequeño hotel, que en esos dos días había sido tan amable conmigo, me producía una extraña nostalgia, pero Mariano y Paula me iban a esperar para emprender el regreso y yo quería pasar por la estación abandonada antes de que dejáramos el pueblo.&lt;br /&gt;La mañana era muy fría, a pesar de que el cielo estaba despejado y que el sol ya asomaba por detrás de los caserones. La estación, me habían indicado el día anterior, estaba a seis cuadras del hotel. Cuando comencé a caminar, me crucé con una camioneta de reparto de pan, un diariero en bicicleta, niños que iban al colegio solos o acompañados por sus madres. Una humedad espesa cubría el asfalto de las calles. Todos esos niños venían del barrio que está detrás de las vías, donde no hay escuelas. La mayoría arrastraban sus mochilas con rueditas y soportes de plástico. Iban hacia el centro; yo iba al revés. Me sentí como un pez que nada contra la corriente, como una golondrina confundida.&lt;br /&gt;A lo lejos, vi que la estación era tal como me la había imaginado. El abandono (en la cúpula, en las paredes descascaradas) se hacía más evidente a medida que me acercaba.&lt;br /&gt;Media cuadra antes de la estación, y aunque el tiempo no me sobraba, decidí entrar en un bar, un local muy pequeño incrustado entre un galpón abandonado y una casa con ventanas muy altas, con postigos de dos hojas. Me había invadido la necesidad de un desayuno caliente.&lt;br /&gt;Apenas entré, sentí un intenso aroma a café con leche. Una viejísima radio Spika ronroneaba un tango sobre el mostrador, al lado de un escaparate que exhibía más medialunas de grasa que de manteca. Me acomodé en una de las mesas que daban a la calle, junto a una ventana. El mozo no tenía aspecto de mozo. Parecía, más bien, el único empleado del bar. Dejó el diario abierto sobre el mostrador, se acercó y me dijo buenos días.&lt;br /&gt;—Buenos días —respondí, y le pedí un café con leche con tres medialunas.&lt;br /&gt;El ambiente allí dentro era muy agradable, calefaccionado por una pantallita de gas que ardía en lo alto. En la radio terminó el tango que estaba sonando y empezó otro. El hombre preparó mi pedido aplicadamente y luego me lo alcanzó.&lt;br /&gt;—Está fresco, ¿no? —me dijo el mozo al rato, cuando yo ya estaba desayunando.&lt;br /&gt;—Un poco —respondí—, pero se aguanta.&lt;br /&gt;—¿Usted no es de acá, no?&lt;br /&gt;El hombre parecía esforzarse en entablar una conversación. Lo miré un poco extrañado.&lt;br /&gt;—No —dije.&lt;br /&gt;—¿De Buenos Aires?&lt;br /&gt;—Casi.&lt;br /&gt;Me quedé callado. Me di cuenta de que estaba siendo muy cortante, y no quería pasar por maleducado, así que tomé otro sorbo y le pregunté cómo se había dado cuenta.&lt;br /&gt;—Acá en el pueblo nos conocemos todos. Es imposible que aparezca un joven que sea de acá y yo no lo haya visto nunca.&lt;br /&gt;Miré la calle a través del vidrio. Una joven llevaba a dos niños emponchados que arrastraban las mochilas sobre sus rueditas por la vereda. Más allá, la escena se repetía. Como casi no pasaban autos, muchos iban por el asfalto; cada tanto se escuchaba el timbre metálico de una bicicleta. Después volví mi mirada al interior del bar. El mozo había seguido hojeando el diario sin ningún apuro. Detrás de él, colgado en la pared, había un póster en blanco y negro de un equipo de fútbol, tomado de un diario que parecía &lt;em&gt;Crónica&lt;/em&gt; pero no era. Un reloj, en cuyo marco de plástico envejecía una publicidad de Coca-Cola, señalaba las siete y media pasadas. Las paredes estaban resquebrajadas en la parte superior. En el techo había manchas de humedad. Sólo después vi, sobre el mostrador, más allá de la radio y las medialunas, un tablero de ajedrez, con las piezas dispuestas como a la mitad de una partida.&lt;br /&gt;Haciendo un ademán con las cejas, dije:&lt;br /&gt;—Ajedrez.&lt;br /&gt;—Sí —dijo el hombre, que parecía dispuesto a hablar de cualquier cosa con tal de que conversáramos—. ¿Conoce la historia de este ajedrez?&lt;br /&gt;Le dije que no. No tenía por qué conocerla, pensé. Casi en un mismo movimiento, el hombre bajó el tablero con cuidado y se acercó a mí. Lo apoyó en la mesa contigua a la mía. Pronunciando cada sílaba como si fuera una maestra de escuela, explicó:&lt;br /&gt;—Esta partida tiene ya quince años.&lt;br /&gt;Lo miré extrañado, una vez más.&lt;br /&gt;—La están jugando dos amigos —prosiguió—, dos viejos del pueblo. Muy amigos, eh. Resulta que era un grupo de cuatro amigos de toda la vida, de acá del pueblo. Habían sido compañeros de escuela, del secundario, después se fueron a estudiar a La Plata, no se recibió ninguno, volvieron, y acá hicieron de todo: trabajaron, escribieron, fueron periodistas, uno de ellos empleado del ferrocarril, otro en el correo. Un par llegaron a ser concejales. Tipos correctísimos, jamás la menor sospecha. Se dice que tuvieron durante muchos años un proyecto, que pidieron ayuda al gobierno de la provincia, un dinero para llevarlo a cabo. Pero el dinero nunca llegó.&lt;br /&gt;—¿Proyecto de qué?&lt;br /&gt;—Nadie lo sabe. Sólo ellos. Bueno, y si alguien más lo sabe, nunca dijo nada.&lt;br /&gt;Quedó un rato en silencio y luego agregó:&lt;br /&gt;—Eran poetas, también. Venían acá a escribir. Antes este lugar era mucho más concurrido…&lt;br /&gt;—¿Ya no escriben más?&lt;br /&gt;—No. Un día, hace quince años, estaban acá dos de ellos, Enrique Mastrodonato y Horacio Rodríguez, habían empezado una partida de ajedrez. No eran de jugar al ajedrez muy seguido, pero esa vez empezaron una partida. &lt;em&gt;Ésta.&lt;/em&gt; Era una tarde de invierno, oscurecía. No sé si habrían movido dos piezas cada uno cuando los interrumpieron. Yo estaba ahí parado, ahí, donde estuve hasta hace un ratito. Todavía me parece que siento esa correntada de aire frío cuando entró Julio, el hijo de Rodríguez, estaba pálido y tenía los ojos enormes y de la puerta nomás dijo: mataron a Orlando. Orlando Sagardoy, que era uno de los dos que no estaban acá. Lo asaltaron unos muchachones que no eran del pueblo, y por lo que cuentan el viejo les había dado el reloj y la billetera y un collarcito que tenía, pero se resistió a darles el anillo, que era la alianza de matrimonio, y después de un forcejeo le clavaron un cuchillo en el costado, abajo del brazo. Se fue en sangre, el viejo. Cuando lo encontraron ya estaba muerto.&lt;br /&gt;El hombre hizo una pausa. Yo terminé mi café con leche. Afuera seguía pasando gente. Después el mozo siguió:&lt;br /&gt;—No sé cuánto habrán tardado en reaccionar los dos que estaban acá. Creo que tuvo que ver cómo les dieron la noticia. Se levantaron despacio, se pusieron los abrigos mientras salían, y con una mirada me dijeron que dejara el tablero así. Con una mirada, porque después de tantos años hay cosas que ya no se dicen, con una mirada basta.&lt;br /&gt;Y después me señaló la calle. Un hombre caminaba hacia la estación. Arrastraba los pies sobre el asfalto, muy lentamente, ayudándose con un bastón; tenía un traje marrón, una boina de felpa y una bufanda gris anudada bajo el mentón. Miraba todo el tiempo hacia delante, como un caballo.&lt;br /&gt;—Ése es el otro —dijo el mozo—. Ramón Dávila, el que le dije que era empleado del ferrocarril. Él estaba en la estación cuando le dieron la noticia, pero no trabajando sino esperando a su hija que vivía en La Plata y estaba por llegar. Dicen que éste era el mejor poeta de los cuatro, pero fue el que peor quedó. Parece que se volvió loco del todo. ¿Sabe qué hace ahora? Va cada mañana, puntualmente a esta hora, a la estación abandonada, se sienta en un banco del andén, y espera. De vez en cuando se acerca a las vías y mira el horizonte, como si tratara de ver si llega el tren. Parece que lo que espera es que Sagardoy vuelva en un tren, y como se fue cuando él estaba en la estación, va a volver en otro momento en que él esté ahí.&lt;br /&gt;Miré al viejito que caminaba por la calle hasta que se perdió de mi vista.&lt;br /&gt;—¿Siguió trabajando en el ferrocarril después de aquello?&lt;br /&gt;—Sí, pero en ese momento el ferrocarril ya estaba trabajando mal, y un par de años después lo cerraron. En el noventa o noventa y uno, no me acuerdo bien, se fue el último tren. Ahora sólo pasan algunas noches los trenes de carga. La familia de Dávila no sabe si es que el viejo no los escucha, o que sí los escucha y eso le da más esperanzas. Pero es así: llega a esta hora a la estación y espera, hasta que le da hambre, a eso de las dos. A esa hora vuelve y se encierra en la casa hasta la mañana siguiente.&lt;br /&gt;El hombre se quedó en silencio. Yo me acomodé en la silla y observé el tablero de ajedrez al alcance de mi mano. Era un hermoso tablero, con base de madera y arabescos negros en los bordes. Los reyes estaban todavía en sus posiciones originales; la mayoría de las demás piezas, no. Pero estaban todas: aún no habían tomado ninguna. Las negras estaban un poco mejor posicionadas, a simple vista, pero el juego era cerrado, sin resquicios. Típico, pensé, de una partida con largos intervalos entre movida y movida.&lt;br /&gt;—Los otros dos siguen su partida. Pero no están bien, no quedaron bien. Nunca acuerdan cuándo vendrán. Una vez cada tanto aparece alguno, se sienta y con una mirada me pide que le acerque el tablero. Se pasa horas mirándolo, esperando que llegue el otro. Pero el otro casi nunca llega. En estos quince años se habrán encontrado… cinco veces, o seis. Yo fui testigo de esos encuentros y ¿sabe qué? Nada: no cambiaron ni una sola palabra. Pensaban y repensaban mirando el tablero pero no se dijeron nada, como si se vieran todos los días. Y no se ven nunca. Aparte, el bar se quedó en el tiempo. Desde que cerraron la estación venimos en decadencia. Cada mes que pasa me pregunto si el dueño no lo irá a cerrar, si seguiré teniendo trabajo.&lt;br /&gt;Volví a mirar hacia la calle, inundada de mochilas con rueditas. Luego miré el tablero una vez más. Y de pronto tuve una revelación. En mi mente, sin que me lo hubiera propuesto, como un dibujo, como el plano para hallar un tesoro enterrado, apareció la solución: las blancas podían dar mate en seis movimientos. Era como en esos problemas de las revistas: &lt;em&gt;Juegue y dé mate&lt;/em&gt;. Ya los árabes, que inventaron el ajedrez, redactaban esos acertijos. &lt;em&gt;Mansuba&lt;/em&gt;, les llamaban. El estado de aquella partida era precisamente eso: un &lt;em&gt;mansuba&lt;/em&gt;. Las blancas debían entregar algunas piezas, pero terminaban dando mate a pesar de que antes tomaban sólo un par de peones.&lt;br /&gt;No supe qué hacer, no supe si decírselo al mozo o hacer alguna otra cosa. Me sentí desconcertado. Le pedí al mozo que me cobrara. Después me puse la campera y la bufanda.&lt;br /&gt;Alguien, alguna vez, me dijo algo así: el número de las aperturas y de las movidas y de las combinaciones posibles es enorme pero no es infinito. Por eso, el número de las partidas posibles tampoco es infinito: bastaría tener el tiempo suficiente para jugarlas todas. Esa idea me vino a la cabeza mientras me preparaba para salir de aquel bar. Y me pregunté, mientras caminaba hacia la puerta, si aquella partida ya habría sido jugada alguna otra vez.&lt;br /&gt;Antes de que saliera, el mozo me habló.&lt;br /&gt;—Anoche estuvo uno de ellos.&lt;br /&gt;Estuve a punto de preguntarle algo, pero no dije nada. Creo que fue lo mejor. Sonreí apenas, y salí.&lt;br /&gt;Seguía haciendo mucho frío, a pesar de que el sol estaba un poco más arriba. Consulté de nuevo el reloj: eran las ocho y cinco. Caminé hasta el medio de la calle y desde allí eché una última mirada a la vieja estación. Dávila debía estar allí, pensé, sentado en un banco, o parado en el borde del andén, asomado, estirando los ojos. Unos chicos de guardapolvo pasaron al lado mío, corriendo, llegaban tarde. A mí no se me hacía tarde: Mariano y Paula me esperarían, no se irían sin mí. Pero respiré hondo, metí las manos hasta el fondo de los bolsillos de mi campera y empecé a caminar hacia el centro, casi arrastrando los pies sobre el asfalto, lentamente, de espaldas a la estación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-113206971570345893?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/113206971570345893/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=113206971570345893' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113206971570345893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113206971570345893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/11/mansuba.html' title='Mansuba'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-113002005080362987</id><published>2005-10-23T00:18:00.000+02:00</published><updated>2005-10-23T00:30:29.473+02:00</updated><title type='text'>“Me gustaría que me recordaran como un buen amigo”</title><content type='html'>&lt;em&gt;Eso decía el padre Carlos Cajade, fundador del Hogar de la Madre Tres veces Admirable, en una entrevista que le hice hace cuatro años, en octubre de 2001. “Porque ser buen amigo implica muchas cosas: buen amigo de mis amigos, buen amigo de los chicos, buen amigo de Dios…” El curó habló de su infancia y su juventud, de sus amigos, de cómo vivió los años de la dictadura, de la política y los políticos, de sus pasiones y de sus sueños.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pantalón de jean, cinturón de cuero marrón, camisa azul. Tiene la barba cana bien recortada y un pequeño peine asoma del bolsillo trasero de su pantalón. Con las llaves del auto en la mano izquierda y el celular Motorola color gris colgando del costado derecho, Carlos Cajade entra en la misma casa donde vivió los años de su infancia. Esa casa de 122 entre 63 y 64, con la que sigue soñando como era entonces, en los años ’50, en la que debió sufrir junto a su madre y sus cuatro hermanos la muerte de su padre. Ahora ya no es una casa sino una imprenta, que da trabajo a un puñado de jóvenes que ayer abrían puertas de taxis y hoy manejan computadoras. Él tampoco es el chico inquieto y despistado de aquella época: tiene 51 años y es el padre Cajade, fundador de una obra destinada a recuperar a los chicos de la calle que ya tiene más de tres lustros de vida y cada vez se expande más.&lt;br /&gt;Cajade se acomoda en una oficina abigarrada de papeles, donde un muchacho trabaja con una computadora; se sienta dándole la espalda a otro monitor encendido. Hay varios teléfonos, una ventana que da a la calle, muchas carpetas. En las paredes cuelgan retratos de Ghandi, la Virgen María y Jesucristo, y en una foto, en plena marcha, él junto a Víctor de Gennaro, líder de la CTA. Bajo el vidrio del escritorio se exhiben fotos de niños, muy cerca unas de otras, y el rostro de la Madre Tres Veces Admirable, la Virgen de Schoenstatt, patrona del hogar. Deja las llaves y el celular sobre el vidrio, pero en ningún caso sus movimientos parecen gestos de opulencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Cómo fue acostumbrarse a la popularidad?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Yo soy un tipo muy querido, pero sé que no hay que confundir el objetivo. Lo importante es que María esté contenta conmigo. Si ella está contenta, está todo bien: la popularidad, o a veces el hachazo, porque también hay gente que no me quiere, que dice “ese cura es un hijo de p…” En serio. Lo que no hay que confundir es el objetivo, no hay que subirse al caballo. Si ella está contenta… Digo ella (la Virgen) que es como decir los niños en general, como decir mis amigos, como decir los seres queridos que uno tiene. Como decir Dios también. Si ellos están contentos, todo está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un barrio especial&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cajade admite que le gusta recordar cosas. “Recordar la vida siempre es un gusto—dice— más allá de que no han sido todas caricias. Pero sí tal vez lo hemos transformado a todo en caricias, porque a través de todo hemos aprendido”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—Si pudiera viajar al pasado, ¿a qué momento de su vida iría?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—A mí me gustó mucho mi infancia. Acá pasé mi infancia, en esta casa. Mi infancia es muy linda. Yo todavía hoy sueño a veces en esta casa. Es la casa donde me crié, casi donde nací, aunque yo nací en Ensenada. Recuerdo una infancia no quizá con un nivel económico extraordinario, pero tampoco hemos pasado pobreza. Y muy linda a pesar de haber fallecido papá cuando éramos muy chicos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño Carlos iba a la escuela primaria cuando murió su papá, y guarda muy pocos recuerdos de él. Pero evoca: “La figura de papá se agrandó mucho con los años. Creo que ha sido un educador sin estar acá, con todo lo que nos ha hablado la gente acerca de él”. La muerte de su padre obligó a Carlos a madurar un poco más rápido. Siendo apenas un adolescente, comenzó a trabajar en el frigorífico Swift y a estudiar de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Y su juventud, cómo la vivió?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Yo formaba parte de una barra de pibas y pibes de acá de la zona, de este barrio que es un barrio intermedio, que no es La Plata porque te para el Bosque, y no es Berisso porque te paran los tanques. Es un barrio especial. Con toda la barra de acá íbamos al baile, íbamos a jugar al fútbol, íbamos a una iglesia también, porque nos habíamos hecho amigos de un cura de acá del barrio que era joven. Teníamos una vinculación natural con la iglesia. Todos, eh, desde el más vago, todos, porque era como un centro de encuentro: en vez de juntarnos en la esquina nos juntábamos en la parroquia.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿En qué momento preciso fue que sintió el llamado por el sacerdocio?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Esa es una cosa que nunca alcancé a explicar bien con palabras. Yo estaba un día en una misa y tuve la sensación de que tenía que estar el lugar del cura que estaba ahí, hablando. Y además una sensación de alegría, tanta alegría, que me provocaba hasta llanto de alegría. Pero yo no se lo quería decir a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se lo quería decir a nadie porque había un asunto que lo preocupaba: el tema de la pareja. “Una de las cosas que me retrasó para entrar al seminario —explica— fue pensar en la pareja humana. Yo andaba de novio, salía con pibas, así que tenía que pensar seriamente en eso…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no se lo quería decir a nadie —continúa— porque yo no quería ser cura, porque ya te digo, el tema de la pareja me preocupaba. Y bueno, aguanté un tiempo y después lo encaré al cura. Me dijo: “Vamos a dejar pasar el tiempo. Si es una emoción nomás, se te va a ir. Si no es una emoción, si es algo que no depende de nosotros, no se te va a ir”. Y así fue. Estuve como cuatro años más: entré en el seminario recién a los 22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“No están más, no están más, no están más”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Carlos Cajade entró al seminario recién después de hacer el servicio militar. Corría el año 1972. La dictadura de Lanusse estaba en retirada. Eran los tiempos del apogeo de las guerrillas urbanas, la masacre de Trelew y el primer retorno de Perón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Cómo vivió en los años ’70 la violencia política y la dictadura militar?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Yo siempre fui un tipo con un tinte social muy fuerte. Y fui muy perseguido en el tiempo del “proceso”. Decí que estuve encerrado en el seminario. Dentro de todo, zafé por la Iglesia, porque la Iglesia me hizo zafar. Pero en general la pasé mal. Más cuando un soldado me vino a contar que yo estaba en las listas negras que habían aparecido en el centro de infantería…&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Estando en el seminario?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Sí, yo junto a otros dos seminaristas más estábamos en esas listas. Hubo una mano que nos protegió. No sé de dónde ha venido pero… Una vez, con el tiempo, uno de estos seminaristas, que se llamaba Mario, se encontró con un tipo que fue Coronel en el tiempo del “proceso”, y este tipo le dijo, palabras textuales: “Ustedes tres se nos escaparon no sé cómo”. Siempre me quedaron grabadas esas palabras de Mario. Mario me las decía con susto, y eso que ya había pasado el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En el año ’86 u ’87 estaba viviendo con los chicos ya en el campo, y había veces que yo pensaba ‘no están más, no están más, no están más’. O sea que fijate cómo habrá quedado la psicología. Pasaron los años y no podía creer que ya había pasado esa cacería que, a todos los que teníamos un sentido social de la vida, nos había creado tanto terror”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una varita mágica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;24 de diciembre de 1984. Carlos Cajade ya era párroco de la iglesia San Francisco de Asís, en 14 y 153, Berisso. A la salida de la misa de Nochebuena despide a los feligreses en la puerta. Pero ve que unos chiquitos no se van. Son tres hermanos.&lt;br /&gt;—¿No van a comer a su casa?&lt;br /&gt;—No. No tenemos qué comer en casa.&lt;br /&gt;Cajade los acompañó a la casa. Encontró que su madre estaba sola allí y, efectivamente, no había comida. El sacerdote fue a comprar algunas cosas y cenó con ellos. Y esa cena fue el germen. Allí se comenzó a gestar el Hogar de la Madre Tres Veces Admirable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—Hay alrededor de esa Nochebuena una especie de leyenda, como que en ese momento empezó todo. ¿Usted la siente de esa manera?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Sí, sí, sí. Yo no tengo ninguna duda que fue así. Porque fue una satisfacción para ellos y para mí. Porque yo sentí esa noche una felicidad tan grande, siendo que era un lugar muy pobre, estábamos todos sucios… Fui a un almacén y compré cosas. Pero fue tan feliz ese momento. Yo siempre digo: ahí nació esa vinculación entre los chicos y nosotros. Nació una vinculación de amistad, de afecto y de respeto. Entonces nos veíamos después y nos abrazábamos y nos reíamos, y eso porque sabíamos que habíamos compartido ese momento de la vida, en que parece que fue una varita mágica que nos tocó esa noche. Por eso yo digo siempre que, por más que los chicos terminaron viviendo en casa recién tres meses después, el nacimiento de la casa fue esa noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hogar hoy cobija a más de 80 niños y jóvenes, que fueron rescatados de la calle y hoy tienen una familia, estudian y trabajan, y fundamentalmente tienen la posibilidad de reintegrarse a la sociedad. Actualmente, la obra de Cajade se compone del Hogar (en 643 entre 12 y 13), tres centros de día (dos para niños y uno para bebés), un kiosco que funciona en la Legislatura, una granja y la imprenta Grafitos. Está proyectado que dentro de algunos años, por medio de estos proyectos productivos, la obra pueda autoabastecerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Con la cúpula de la Iglesia, cómo se lleva?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—En general la Iglesia a mí, a la distancia, me ha respetado. Si me preguntás, te digo que me parece que en los últimos años se han dado más pasos para atrás que para adelante en la manera de pensar. El Concilio Vaticano II nos dijo que “los gozos, las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo son nuestros gozos, esperanzas, tristezas y angustias”, y a veces no lo veo reflejado a eso en la religión. Nos dice que no separemos lo humano de lo divino, que no se puede amar a Dios a quien no ves si no amás a tu prójimo a quien ves. Y a veces separamos mucho lo religioso de lo humano, y yo digo evangelizamos con un barniz, por arriba. Pero a pesar de todas esas diferencias, mi vinculación con la Iglesia es de distancia y de respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cajade es un hombre que tiene muchos amigos, y precisamente sus amigos destacan el inmenso valor que él le da a la amistad. Para la amistad, la religión no es un límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo tengo muchos amigos, amigos que incluso dicen no ser creyentes. Yo creo que la no creencia tiene mucho que ver con el hombre en este tiempo. Porque yo qué gano si te digo “que Dios te bendiga” si después… Teníamos un presidente hasta hace poco que cada vez que terminaba un discurso te decía “que Dios te bendiga”. Y yo corría la cabeza para que no me pegara, porque con esa bendición íbamos al muere. Siempre tomaba decisiones en contra de los niños. Entonces de qué vale hablar de Dios si todas las decisiones que tomás van siempre en contra de los pobres y de los niños, que son los más amigos de Dios.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—Hay quienes dicen que usted tiene una “conexión directa con el de arriba”…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;— Sí. Yo le tengo mucha confianza y él me tiene mucho cariño. Y así andamos en la vida. A veces no hablamos demasiado de la relación entre Dios y yo, porque me parece que estamos en una etapa que para hacerlo quedar bien a él tenemos que levantar al hombre. Porque hablar de él es lo que te decía recién. Mirá, había un educador en mi casa, que después se fue gracias a Dios, que era el más religioso de todos… Te hablaba de Dios todos los días, pero a los pibes los trataba para la… los trataba mal. Entonces cuando un día iba a hablar en la asamblea, yo le dije: “Pará. De Dios no hablés más, porque vos lo hacés quedar para la mierda”. Porque la gente iba a decir: si este cree en Dios, entonces no creemos. Le estaba haciendo propaganda en contra. Porque yo veía que me ponía en contra de Dios a la gente. Y a veces es lo que pasa. Hay mucha gente que está afuera de la Iglesia que tendría que estar adentro, y mucha gente que está adentro, tendría que estar afuera. Pero dejémoslo ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Políticas &amp; Políticos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Suena el Motorola gris que descansaba sobre el vidrio. Es una amiga de Cajade. “No, no me olvidé de vos…” Le dice que anda un poco cansado, que el estómago le reclama descanso. Hace diez días estuvo en Misiones y el próximo fin de semana debe viajar a Necochea. “El lunes seguramente voy a dormir, así que el martes te llamo. Quedate tranquila, el martes sin falta te llamo”. La tapa del celular cae y él retoma el diálogo.&lt;br /&gt;Carlos Cajade suele decir que su máximo anhelo es que un día el Hogar desaparezca porque ya no haya necesidad de que los chicos acudan a él. Pero es consciente de la realidad económica del país, que parece ir en un camino diametralmente opuesto. No es optimista con la dirigencia actual, pero dice que tiene esperanza en la que “puede haber” en el futuro, y menciona a dos de sus amigos: Alberto Morlachetti, líder junto con él del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, y a Víctor de Gennaro. “Tengo mucha confianza en ellos —expresa—. Yo creo que si algún día pudiesen estar resolviendo causas y no consecuencias, como muchas veces estamos, pienso que me uniría a ellos en el sentido de poder desarrollar un modelo de país que vuelva a hacer felices a los niños”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Cuán cerca estuvo usted de integrarse a un partido político? Le han hecho ofertas…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Me han hecho ofertas, sí, pero nunca estuve cerca. No. Y si pudiese no estar nunca, sería muy feliz así. Porque yo disfruto mucho lo que hago, y más en esta etapa. Disfruto mucho, mucho. Tanto en la parte humana como en la parte religiosa, porque aunque muchas veces no parezca, porque el estuche mío no da con la tradicional de un cura, yo disfruto mucho las dos cosas. Los tres grandes vínculos que tengo: la vinculación con la niñez, los pobres; la vinculación con los amigos; la vinculación con Dios. Disfruto mucho todas esas cosas. Si pudiera estar desde ahí, sería ideal, porque es desde donde doy más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La guitarra y la pelota&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hay dos pasiones en la vida de Cajade, que quizás a veces quedan tapadas por sus tantas ocupaciones, pero que siempre están. La música es una; la otra, el fútbol.&lt;br /&gt;—El otro día un grupo de jóvenes me invitó a tocar un poco de rock. ¡Lo disfruté eso…! Como si me hubiesen regalado un pedacito de cielo.&lt;br /&gt;Fue el sábado 29 de septiembre en el Coliseo Podestá. La banda “La saga de Sayweke” presentaba su último CD y el dinero que se recaudara sería en beneficio del Hogar de la Madre Tres Veces Admirable. Cajade hizo el dúo de guitarras del tema “H y V” nada menos que con Skay Beilinson, uno de los líderes de los Redonditos de Ricota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—Además fue tocar con un Redondo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Tocar con un Redondo ahí arriba… Son pequeños regalos, guiños de ojo que me manda Dios en este momento de la vida que los disfruto mucho.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—Es también un privilegio. Tocar con un Redondo no es algo que pueda hacer cualquiera.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Sí También es cierto que a los Redondos lo siguen muchas veces los mismos chicos que nos siguen a nosotros. Hay una cosa un poco en común. Una señora me dijo: “No es casual que usted y los Redondos estén juntos”. Me lo dijo como una crítica, me lo dijo mal, porque no le gustaba que se hiciera un festival de rock ahí en el Coliseo Podestá. “No, sabe qué pasa”, le dije, “tenemos que promover la inquietud de la juventud. La juventud está afuera de todo. Un día que los jóvenes quieren hacer algo por un grupo de pibes, por los derechos de los niños, nosotros los grandes tenemos que promoverlo, señora”. “No, no es casual que ustedes se junten”, me dijo, y me lo dijo mal. La verdad que para mí es un orgullo. Ella me lo dijo desde otro ángulo, pero tiene razón.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Es de ir a la cancha muy seguido?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Voy a la cancha, aunque los domingos se me complica un poco. Pero tengo un latido muy fuerte con Estudiantes y fundamentalmente con Defensores de Cambaceres en esta etapa. Los sábados el radar mío está pensando cómo anda Defensores de Cambaceres. El otro día fui a bendecir la institución, hará un mes más o menos, porque cumplía 80 años. Mi papá atajaba ahí. Así que yo a Defensores de Cambaceres desde muy chiquito lo tengo en el alma. Y yo siempre cuento algo, se lo conté a la gente ese día, no conocían la historia. Papá falleció cuando éramos chicos. Entonces mamá siempre nos llevaba a la tumba de papá con unos trapitos, para que limpiáramos las plaquitas, y yo siempre limpiaba una que decía “Defensores de Cambaceres”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos del cura bajan y hay otra pregunta: “¿Es muy calentón?” Hay un silencio, largo, como si pensara una respuesta que no es tan complicada. Hasta que alza la vista y muestra sus ojos colorados, tan rojos como la camiseta del equipo de su papá. Se explicaba: había estado mirando la plaquita que decía “Cambaceres”.&lt;br /&gt;—Sí, soy calentón. Aunque en otra etapa era más. Ahora no, no tanto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La vida es sueño&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—¿Cómo le gustaría que lo recordaran?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Se repite la pregunta a sí mismo, en voz alta, como si no la hubiese comprendido, y la medita un rato largo. Después habla pausadamente.&lt;br /&gt;—Creo que como un buen amigo. Porque ser un buen amigo implica muchas cosas: ser buen amigo de mis amigos, buen amigo de los chicos, buen amigo de Dios. Padre, amigo, hermano, son todas cosas que están muy relacionadas. Nunca me había puesto a pensar en eso. Pero sí, como un buen amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces llega la última pregunta. La va a escuchar, va a volver a agachar la cabeza, se va a volver a quedar en silencio. El muchacho, que permaneció todo el tiempo a su lado pero dando la espalda, trabajando en su computadora, va a silbar y exclamar en un susurro: “Qué pregunta…” Cajade va a volver a exponer sus ojos rojos y va a contestar, muy lentamente, y esta vez alguna lágrima va a escapársele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;—Si tuviera la posibilidad de elegir qué sueño tener esta noche, ¿qué soñaría?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;—Soñaría que cada pibe pueda vivir en su casa con dignidad. Vos los ves que llegan con una desorientación… Después nosotros le damos afecto, el afecto que afuera no tenían, y tratamos de que se desarrollen, todo lo mismo que si hubieran podido vivir bien con sus familias. Pero igual no se compara. Lo bueno sería que todos pudieran vivir con su mamá y su papá en la casa. Después, bueno, están también los amigos, los afectos, pero creo que pediría eso. Vos le ves la cara de desorientación, que no tienen idea de dónde están, quiénes somos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a &lt;a href="http://cristianvazquez.blogspot.com"&gt;El Caballero de la Triste Figura&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-113002005080362987?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/113002005080362987/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=113002005080362987' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113002005080362987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/113002005080362987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/10/me-gustara-que-me-recordaran-como-un.html' title='“Me gustaría que me recordaran como un buen amigo”'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112912931998889753</id><published>2005-10-12T16:55:00.000+02:00</published><updated>2005-10-12T17:16:15.456+02:00</updated><title type='text'>El cable de Télam que levantó polvareda</title><content type='html'>Titulo: 12 DE OCTUBRE (CARTELERA)/&lt;br /&gt;SE CUMPLEN 513 AÑOS DEL MAYOR GENOCIDIO DE LA HISTORIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 11 de octubre&lt;br /&gt;(Télam, por Marta Gordillo).- El genocidio más grande de la historia, la conquista y colonización de América, cumple mañana 513 años de su acto inicial, cuando Cristóbal Colón pisó por primera vez una tierra que lejos de pertenecer a un "nuevo" mundo, era habitada por distintas culturas desde hacía miles de años.&lt;br /&gt;Los pueblos con organizaciones socio-políticas más complejas comenzaron a desarrollarse desde dos mil años antes de Cristo, y a la llegada de los españoles no había una, dos o tres culturas como suele enseñarse y difundirse, había infinidad de culturas a lo largo de todo el territorrio americano.&lt;br /&gt;No obstante, normalmente se conoce y se nombran sólo a aquellos pueblos que entraron en contacto con el español, los que además tenían una organización expansionista.&lt;br /&gt;La multiplicidad de situaciones y la heterogeneidad cultural es una característica de este largo período americano conocido y reducido al término de "precolonial" dejando en una nebulosa la riqueza cultural del continente. Sobre esa riqueza accionaron los europeos a partir de 1492.&lt;br /&gt;Con la llegada de los conquistadores se inició un exterminio que arrasó con 90 millones de pobladores de la región y quebró el desarrollo cultural de este lado del Atlántico.&lt;br /&gt;Un mundo que fue invadido por el apetito imperial y la soberbia eurocentrista, y sumió en la desolación la cosmovisión milenaria de la vida americana.&lt;br /&gt;Definido primero como "Descubrimiento de América", luego como "Día de la Raza", más tarde como Encuentro de Culturas, la llegada de los pensinsulares fue, para los pueblos originarios y para la historia universal, una conquista, una invasión, una masacre.&lt;br /&gt;El poder en América comenzó a recorrer el camino de la aculturación, de la evangelización, la colonización, la destrucción de las economías autóctonas, y todo pasó a ser dominio de los invasores, tanto las riquezas naturales cuanto los hombres.&lt;br /&gt;Las riquezas se fueron a la metrópoli y los hombres murieron en los socavones, en el dolor frente a tanta barbarie, en las enfermedades que llegaron de Europa.&lt;br /&gt;Siglos después se abrieron los procesos de independencia con luchas que recorrieron el continente y que fueron lideradas por los criollos, quienes expulsaron a los españoles.&lt;br /&gt;Más tarde, los criollos edificaron los Estados Nacionales pero dejaron afuera a los pueblos originarios, invadieron sus tierras y los persiguieron. Se imponía una concepción racista al interior de los poderes locales.&lt;br /&gt;No obstante, en las márgenes de esta historia y en medio de la destrucción, de la atomización y del dolor más profundo, hubo permanentes luchas de resistencia.&lt;br /&gt;Y continuaron circulando los valores de las viejas culturas, que se fueron transmitiendo de abuelos a nietos en la más absoluta intimidad y clandestinidad.&lt;br /&gt;"Ser" fue la aspiración que las distintas culturas originarias buscaron en forma subterránea. Hoy mantienen vivo su origen y su cultura entre 50 y 60 millones de habitantes de Latinoamérica, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).&lt;br /&gt;Bolivia, Perú, Guatemala y Ecuador son los países donde la población es mayoritariamente indígena, luego sigue México y Honduras y el conjunto del subcontinente, donde el mestizaje testimonia las huellas originarias. No obstante, las cifras sobre población indígena son difíciles de precisar por la misma discriminación y negación que sufren los pueblos originarios.&lt;br /&gt;Distintos historiadores coinciden en que el 12 de octubre no hay nada que celebrar, que no se puede celebrar la conquista y destrucción de pueblos.&lt;br /&gt;Coinciden en que el festejo como "acto civilizatorio" -que es la idea que rigió para justificar su conmemoración- niega el valor de la vida humana, desconoce a los pueblos originarios y a los avances en las investigaciones de las ciencias sociales, que revelan "la otra historia". Los pueblos originarios contemporáneos fueron los primeros en oponerse al festejo del 12 de octubre y organizaron un contrafestejo el día anterior como el último momento de libertad.&lt;br /&gt;Como parte del contrafestejo, los reclamos por sus derechos vienen de lejos, la tierra, los recursos naturales, la identidad, la lengua, y abarcan todo el territorio latinoamericano. (Télam)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mg-rb-jfp ___&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:78%;"&gt;Este es el texto original del cable, tal como fue difundido por Télam. Abajo se ven las siglas "mg" de Marta Gordillo, "rb" de Roxana Barone y "jfp", que &lt;em&gt;La Nación&lt;/em&gt; no pudo identificar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a &lt;a href="http://cristianvazquez.blogspot.com/2005/10/polmica-por-un-cable-de-tlam-que.html"&gt;NOTA en &lt;em&gt;El Caballero de la Triste Figura&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112912931998889753?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112912931998889753/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112912931998889753' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112912931998889753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112912931998889753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/10/el-cable-de-tlam-que-levant-polvareda.html' title='El cable de Télam que levantó polvareda'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112879763232063891</id><published>2005-10-08T20:42:00.000+02:00</published><updated>2005-10-08T21:12:56.986+02:00</updated><title type='text'>Romance de la venganza de Emma Zunz</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Poema escrito por mi amigo Saúl Sabatini, el Poeta de la Calle Lieja, sobre la base del cuento de Borges&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me permiten cantar&lt;br /&gt;les voy a cantar el cuento&lt;br /&gt;de una mujer que mató&lt;br /&gt;para aliviar su tormento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma Zunz era su nombre,&lt;br /&gt;y ella guardaba un secreto:&lt;br /&gt;que su padre era inocente&lt;br /&gt;de las cosas que dijeron&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y que el verdadero autor&lt;br /&gt;del “desfalco del cajero”&lt;br /&gt;era el dueño de la fábrica&lt;br /&gt;(esclavo de su silencio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Emma se enteró&lt;br /&gt;de que su padre había muerto&lt;br /&gt;elucubró un plan preciso&lt;br /&gt;sin dejar ni un cabo suelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero certificó&lt;br /&gt;lo virginal de su sexo:&lt;br /&gt;se proveyó de testigos,&lt;br /&gt;necesario complemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de la venganza&lt;br /&gt;se precipitan los hechos.&lt;br /&gt;A Loewenthal le promete,&lt;br /&gt;mintiéndole en el teléfono,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que delatará a los jefes&lt;br /&gt;de la revuelta de obreros.&lt;br /&gt;A un rudo desconocido&lt;br /&gt;Emma le entrega su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya tendida la coartada,&lt;br /&gt;se marcha rumbo al encuentro&lt;br /&gt;de quien condenó a su padre&lt;br /&gt;a morir en el destierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oficina está en los altos.&lt;br /&gt;El escritorio es de hierro.&lt;br /&gt;En el cajón, el revólver.&lt;br /&gt;El odio de Emma, en el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el discurso ensayado&lt;br /&gt;no habrá ni espacio ni tiempo:&lt;br /&gt;Loewenthal es castigado&lt;br /&gt;cuando Emma Zunz hace fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El relato que ella hace&lt;br /&gt;es básicamente cierto:&lt;br /&gt;el ultraje, la vergüenza,&lt;br /&gt;de odio su sentimiento,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de Loewenthal el abuso,&lt;br /&gt;de la Justicia el silencio.&lt;br /&gt;Acá se acaba mi historia,&lt;br /&gt;aquí se termina el cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma Zunz nunca soñó&lt;br /&gt;que ese episodio violento&lt;br /&gt;se convirtiera en canción,&lt;br /&gt;se convirtiera en recuerdo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando pensó su venganza&lt;br /&gt;aquel catorce de enero,&lt;br /&gt;que culminó el dieciséis&lt;br /&gt;con un disparo y un muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.filateliaargentina.com.ar/images/borges.milenio.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.filateliaargentina.com.ar/images/borges.milenio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112879763232063891?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112879763232063891/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112879763232063891' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112879763232063891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112879763232063891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/10/romance-de-la-venganza-de-emma-zunz.html' title='Romance de la venganza de Emma Zunz'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112792423785969397</id><published>2005-09-28T18:16:00.000+02:00</published><updated>2005-09-28T18:17:17.870+02:00</updated><title type='text'>Sobre lo que están produciendo las nuevas tecnologías</title><content type='html'>Las nuevas tecnologías están generando modificaciones en la comunicación que algún tiempo atrás habrían resultado impensadas. Lo que están haciendo –y por ahora en una etapa incipiente– es cambiar el mapa de la comunicación masiva y del acceso a la información y al entretenimiento en todo el mundo. Es decir, están cambiando la historia.&lt;br /&gt;Por un lado, existen en Internet una gran cantidad de herramientas públicas (es decir, de acceso gratuito), y aparecen nuevas cada vez con mayor velocidad, que permiten que cualquier persona disponga de ellas. Las aplicaciones abiertas (que son algo así como una "filosofía de trabajo" de los creadores de Google) hacen que muchos usuarios trabajen por su cuenta y de esa manera se desarrollen y se amplíen las posibilidades, y que esto no dependa de un think tank encerrado entre cuatro paredes.&lt;br /&gt;Por otro lado, la ampliación del ancho de banda en las conexiones de Internet hogareñas hace que cobren sentido hechos que sólo unos meses atrás no lo tenían, como por ejemplo la capacidad de incluir videos y programas de televisión que pueden ser bajados y vistos en el momento en que la persona lo desee. Esto y el podcasting (un servicio similar pero para archivos sonoros) abren la posibilidad de que la TV y la radio desaparezcan, al menos tal como las conocemos.&lt;br /&gt;Sin embargo, no puede soslayarse que no todos los contenidos son dables de ser vistos o escuchados en cualquier momento. La transmisión de eventos deportivos, por ejemplo, solamente tiene sentido si son en vivo. Muchos de los i-pods (reproductores de podcasting) y teléfonos celulares que incluyen esa tecnología que llegaron al país no funcionan como reproductores de radio AM, y eso –al menos por ahora– es un problema.&lt;br /&gt;En relación con la fotografía, la difusión de las cámaras digitales hizo que el número total de fotos que se toman en el mundo aumentara de modo geométrico en los últimos años. Casi como una derivación, la posibilidad de generar álbumes gratuitos (en sitios como Flickr y Zoto, y otros que permiten crear los llamados "fotologs"), que permite compartir las fotos con literalmente todo el mundo y por otro lado tener todas las fotos propias disponibles en cualquier momento en cualquier lugar, se podría decir que cambia el concepto del para qué uno saca fotos.&lt;br /&gt;Casi tan sencillo como eso resulta ahora subir videos a la red. La diferencia es que hasta el momento las cámaras grabadoras de video no están tan difundidas, pero eso sucederá, más tarde o más temprano.&lt;br /&gt;Y todas esas opciones convergen en lo que algunos han dado en llamar "periodismo ciudadano" o "periodismo participativo", pero que sería más correcto llamar "fenómeno de los blogs". Porque los blogs no se usan sólo como una herramienta o un formato periodístico, sino que funcionan en muchísimos casos como verdaderas "bitácoras" (tal la palabra que los españoles eligieron para denominar a estos sitios): diarios personales, cuadernos de notas de opinión sobre lo que al autor se le ocurra, sitios de publicación de literatura (poemas, cuentos, ensayos e incluso las llamadas "blogonovelas"), etc.&lt;br /&gt;La posibilidad (siempre gratuita) de crear un blog, incluir videos, audios, fotos, etc., hace que la oferta de medios se amplíe segundo a segundo (se estima que se abre un nuevo blog cada segundo), de modo que ha cambiado el mapa de la comunicación masiva: antes toda la masa de audiencia debía remitirse a un reducido grupo de emisores; ahora los emisores son muchos más, y si bien una grandísima cantidad de blogs tienen pocos lectores, sumados esos lectores pueden ser millones. Millones de personas que dejan de consumir otros medios para consumir blogs.&lt;br /&gt;La respuesta de los medios tradicionales es al menos problemática: los sitios en Internet de los diarios tradicionales suelen ir bastante por detrás de las tecnologías disponibles. Además, caen las ventas de los diarios de papel, así como los ingresos por publicidad y por avisos clasificados. De hecho, las empresas que más crecimiento han tenido en los últimos tiempos fueron las relacionadas con software e Internet. Google ha superado en su "valor de compañía" (el número que surge de multiplicar la cantidad de acciones por el valor de cada una) a Time Warner y, hoy por hoy, se trata de la empresa de medios más cara del mundo; y se habla de que comprará la agencia de noticias Reuters. Hay sitios web que se venden por cifras superiores a los 500 millones de dólares.&lt;br /&gt;En definitiva, los nuevos medios están revolucionando los conceptos de comunicación masiva y circulación de información y noticias, y también las formas del entretenimiento. En nuestro país, lamentablemente, esas modificaciones están lejos de generar cambios importantes, porque la situación económica hace que las nuevas tecnologías lleguen con retraso (y, las más de las veces, con precios exorbitantes) y que vayamos a la zaga de lo que nos enteramos que ocurre en los países centrales. Pero es inevitable que en los próximos años se generen cambios profundos en la forma de relacionarnos con la información y el entretenimiento. De cualquier forma, como dijo Eliseo Verón en una entrevista semanas atrás, hay que esperar que las nuevas tecnologías se "acomoden" a la situación económica, es decir: cómo se puede financiar un blogger, cómo evoluciona la cuestión de la publicidad, cuáles son los recursos económicos con los que puede una persona para dedicar varias horas por día a la realización de un blog o un sitio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112792423785969397?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112792423785969397/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112792423785969397' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112792423785969397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112792423785969397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/09/sobre-lo-que-estn-produciendo-las.html' title='Sobre lo que están produciendo las nuevas tecnologías'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112718874371956809</id><published>2005-09-20T05:51:00.000+02:00</published><updated>2006-01-03T04:15:24.786+01:00</updated><title type='text'>Robi</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cuento, por Cristian Vazquez&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Era como el personaje de una tragedia,&lt;br /&gt;montado en una obstinación sin límites&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Eduardo Luis Duhalde&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nervioso, una vez más se acercó a la ventana enrejada. Miró hacia la calle. Había pasado un rato largo ya del mediodía, pero el tiempo se estiraba y él sabía que las horas se harían interminables hasta la noche.&lt;br /&gt;Fuga era una palabra que conocía, pero su mente se resistía a aceptar que esto era una nueva fuga. Repliegue, quizás. Reordenamiento. No era una fuga, pensaba mientras revisaba una vez más sus papeles, su escaso equipaje. Examinó el pasaporte. &lt;em&gt;Raúl Garzón&lt;/em&gt;. Observó la fotografía: qué raro se veía con esos anteojos y esos rulos. Se miró en el espejo, que le devolvía esa imagen que no era la suya, y estaba bien, ese día no debía ser él, debía ser Raúl Garzón, pero cómo. Cómo haría, él, que no estaba dispuesto a abandonar el rol que le había tocado en suerte, como si fuera el héroe de una tragedia griega. Cómo podía dejar de ser Robi.&lt;br /&gt;—¿Seguro no querés comer nada?&lt;br /&gt;—Sí, en serio, no quiero, gracias. ¿Se durmió el nene?&lt;br /&gt;—Me parece que sí.&lt;br /&gt;Como en una tragedia griega, el destino ataba los cabos a sus espaldas y se acercaba agazapado para darle la última puntada. Tres horas antes, Fernando le había comunicado a la mujer de los ojos celestes que no fueron, que esperó infaustamente en Vicente López y no fueron. Luego, una banda lo había &lt;em&gt;chupado&lt;/em&gt; a Domingo en la estación Rivadavia. Tal vez todo estuviera relacionado; tal vez una pieza del dominó hubiera caído arrastrando a las demás a su paso, una por una; tal vez el edificio de Villa Martelli estuviera desmoronándose mientras él observaba por la ventana enrejada. Pero no lo sabía, y no tenía modo de saberlo.&lt;br /&gt;El día era frío y nublado, como todos aquellos días de julio. Robi volvió a alejarse de la ventana y a mirarse en el espejo. Se vio desde afuera, como en un sueño: tenía unos rulos rarísimos, y unos anteojos cuadrados casi absurdos. Casi no se reconocía.&lt;br /&gt;La Panamericana, pensó, nuevamente con los ojos a través del enrejado de la ventana. La Ruta Panamericana. Allí estaba, trunca, vestida de tristeza. ¿La irán a terminar algún día? ¿Estará unida América algún día? No era un buen momento para preguntárselo: él, que siempre había perseguido su destino contra toda dificultad, debía irse. No era una fuga, no, porque aun en sus fugas él había marchado hacia su sueño. Pero era un julio duro, un invierno demasiado difícil.&lt;br /&gt;—Robi.&lt;br /&gt;—Qué.&lt;br /&gt;—¿Estás bien?&lt;br /&gt;La mujer de los ojos celestes no quiso acercársele demasiado.&lt;br /&gt;—Sí. Sí.&lt;br /&gt;—Te veo con la mirada perdida…&lt;br /&gt;—No, quedate tranquila. Estoy bien.&lt;br /&gt;Entonces se alejó de la ventana y trató de descansar. Faltaban horas todavía para la noche; volvió a revisar sus papeles. &lt;em&gt;Raúl Garzón&lt;/em&gt;. Se tocó el costado, sintió la dureza del revólver, se sintió seguro: palpó entre sus ropas el arma que le había regalado Salvador Allende y se sintió seguro.&lt;br /&gt;Qué raro que es todo, pensó, parece una fuga pero no es una fuga, acomodándose por enésima vez los extraños anteojos de marco cuadrado.&lt;br /&gt;En esos momentos, un Falcon verde sin patente surcaba las calles de Villa Martelli se acercaba al edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Seguro usted no es policía, ¿no? —me dice el hombre. Es totalmente pelado y tiene dos o tres profundas estrías en la calva. Entonces era el encargado de aquel edificio de Villa Martelli. El miedo todavía se le ve en los ojos.&lt;br /&gt;—No, quédese tranquilo. Soy periodista. Escritor.&lt;br /&gt;—Bueno, pregúnteme.&lt;br /&gt;—Cuénteme usted.&lt;br /&gt;Toma aire, parece prepararse y luego se larga a hablar, con el acento cordobés que no ha perdido.&lt;br /&gt;—Era un día fresco, como las dos, dos y pico de la tarde. Tocan el timbre, lo que nunca a esa hora, salgo y lo primero que veo es la credencial del Ejército. Era el hombre que después lo matan. Me asusto, imaginesé. Estaban de civil, los cuatro. Me preguntan por la familia Munich, del cuarto B. No me voy a olvidar nunca, porque yo los había conocido a esos muchachos, y no sé, vio, no había tenido trato con ellos pero vio cuando alguien le parece raro. Dije zas, cagamos. Sí, les digo. Me piden que los acompañe. Cómo no los iba a acompañar, el tipo me estaba mostrando la credencial del Ejército y los otros tenían unas matracas que mamma mía. Entré a mi departamento no me acuerdo por qué, pero cuando salí, esa imagen no me la olvido más, salí y vi al tipo que me indica un gesto que yo vaya adelante, no cuento el cuento, pensé. Usted por ahí es muy joven, ¿se da una idea de lo que le digo?&lt;br /&gt;—Sí, claro —le contesto.&lt;br /&gt;—Subimos por las escaleras. Fueron las escaleras más largas de mi vida. Cuando llegamos al cuarto piso, el militar me dice lo que quiere que haga: que llame a la puerta para que alguien abra, que cuando abran yo corra. Corra hasta la escalera y baje corriendo, me dice el tipo. Con el frío que hacía y yo casi traspiraba. Me acerqué a la puerta y ellos se escondieron a los costados. Hoy, tantos años después, le puedo decir que fue el momento de más cagazo de toda mi vida, con perdón de la palabra. ¿Sabe lo que es estar ahí? Bueno, la cuestión es que toco timbre y espero. Esperé y creo que hasta le pedí a Dios que no hubiera nadie, que no abriera nadie, que nadie contestara. Pero me contestan: ¿sí? Soy Daniel, el encargado, le digo, creo que era la chica de ojos claros, que era la esposa. Y claro, me abre. Yo salí corriendo, y después no sé, escucho que uno grita ríndanse, hijos de puta, y tiros, un tiroteo impresionante, creo que nunca bajé tan rápido una escalera, cuando llego abajo el edificio ya estaba lleno de milicos. No sé cómo llegaron tan rápido. La verdad, no sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ríndanse, hijos de puta!, el alarido del capitán Juan Carlos Leonetti.&lt;br /&gt;¡El Ejército!, grita la mujer de los ojos celestes y traba la puerta, y corre hacia el cuarto donde están la otra mujer y el niño.&lt;br /&gt;La otra mujer está embarazada.&lt;br /&gt;El niño se ha despertado.&lt;br /&gt;Robi lleva su mano a la cintura y extrae el arma que le regalara el hombre que murió donde debía morir. Instintivamente corre hacia la ventana. Pero la ventana está enrejada. Fatalmente, la ventana está enrejada.&lt;br /&gt;Un golpe. Dos. Tres, y la puerta se astilla. Al cuarto está rota y el capitán Leonetti ingresa al departamento. Robi lanza al aire un viva y dispara y el capitán cae con los borceguíes hacia delante y se mancha de sangre el pulóver marrón. El hombre, el soldado nato, se defiende con un revólver. Ahora sí puede ser una fuga, piensa quizás, sabiendo que había bajado a uno, ahora sí.&lt;br /&gt;Pero es un invierno demasiado difícil.Los falsos anteojos de marco cuadrado caen a un costado, el revólver de Salvador Allende al otro. Mario Roberto Santucho se desploma. Es el fin. El olor a pólvora persistirá un buen rato en el aire. Los diarios del mundo darán cuenta de su muerte en los días siguientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:78%;"&gt;"Robi" pertenece al libro &lt;em&gt;Cuentos&lt;/em&gt;, antología publicada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires con los relatos seleccionados en el concurso "Arte Joven 2003". El jurado estuvo compuesto por Vicente Battista, Juan Martini y Graciela Nocetti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Volver a &lt;a href="http://cristianvazquez.blogspot.com"&gt;El Caballero de la Triste Figura&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112718874371956809?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112718874371956809/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112718874371956809' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112718874371956809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112718874371956809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/09/robi.html' title='Robi'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112636842000552405</id><published>2005-09-10T17:52:00.000+02:00</published><updated>2005-09-11T04:34:06.296+02:00</updated><title type='text'>"En la Argentina sobra el pretexto y en realidad se carece de talento"</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.lacapital.com.ar/2001/06/17/cul401-m.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.lacapital.com.ar/2001/06/17/cul401-m.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De 1971 en adelante, Jorge Asís publicó dos libros de relatos, uno de crónicas periodísticas y 19 novelas, muchas de ellas consideradas brillantes. Fue “el fenómeno Asís” en 1980, cuando &lt;em&gt;Flores robadas en los jardines de Quilmes&lt;/em&gt; vendió 180.000 ejemplares en un año. Sin embargo, el ambiente de la literatura no lo cobija como uno de sus miembros. Sufrió la marginación desde que publicó &lt;em&gt;Diario de la Argentina&lt;/em&gt;, novela en la que expone al sol la intimidad del diario &lt;em&gt;Clarín&lt;/em&gt; en los años de la dictadura, durante los cuales él escribió en ese diario. Fue periodista, funcionario y diplomático, y hoy en día es más reconocido por sus apariciones televisivas para opinar sobre política, que por sus libros. Siempre corrosivo, conversador polémico y exquisito, hace poco un periodista lo definió como “el último menemista”. Me recibió en su casa y dijo: “En la Argentina sobra el prejuicio y el pretexto, y en realidad se carece de talento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Cuándo uno lee sus obras tiene la impresión de que es muy autorreferencial, de que usted fue contando su vida a lo largo de sus distintas etapas. ¿Es tan así, o en realidad hay mucho de ficción?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Es así en parte de mi obra. Toda la primera parte tiene cosas autorreferenciales, que tienen que ver con mi barrio y con mi familia. Mi primera novela, &lt;em&gt;Don Abdel Zalim&lt;/em&gt;, está inspirada en la figura paterna. Para escribir sobre &lt;em&gt;Don Abdel Zalim&lt;/em&gt;, que es el libro que a mí me hace escritor, empiezo a profundizar sobre Villa Domínico. Y hago mucha literatura con un tipo, Rodolfo Zalim, que es mi alter ego y que después se convierte en algo permanente. Lo retomo muchos después en Del Flore a Montparnasse. Ahora, en lo que tiene que ver con lo específicamente autobiográfico, eso es el secreto de todo el entramado de la literatura. Uno en cuanto pone la palabra “yo” empieza… a mentir. Yo hago literatura, no estoy contando aspectos de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿El libro más autorreferencial cuál fue?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Quizás el libro mío más autobiográfico fue &lt;em&gt;Cuaderno del acostado&lt;/em&gt;. Ese sí que fue autorreferencial en serio, porque tenía que ver con episodios de mi vida. A medida que yo lo iba escribiendo tuvo un rol terapéutico, porque me ayudó a superar una etapa absolutamente despreciable, nefasta de mi vida. Como la culminación de todas las cosas que tienen que ver con las peripecias del Asís escritor, y que tienen que ver con su alter ego en la literatura. Hay cosas de mi biografía que marcan muy fuertemente mi trayectoria: mi paso por &lt;em&gt;Clarín&lt;/em&gt;, en mi juventud mi paso por el Partido Comunista, cierta manera de contar… hasta de entender la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alegorías&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Una vez leí un comentario sobre su novela &lt;/em&gt;La línea Hamlet o la ética de la traición&lt;em&gt;, del año ’95. Decía que es una novela alegórica que nadie entendió. ¿Es una alegoría de la política argentina en ese momento, en los años 90?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Sí, en realidad es mi novela política. Que nadie quiso entender. Es una novela que está escrita de una manera necesariamente alegórica. Los personajes están en Europa, se combina la interpretación de la Europa luego de la caída de la Unión Soviética con la situación argentina. Todos los que más o menos estaban en condiciones de entender, sabía quién era cada uno de los personajes, había muchas señales internas como para que se dieran cuenta. Yo no voy a sacar la lista de los personajes, pero una revista, la que edita el centro de estudios de Rosendo Fraga, se encargó de eso y los acertó todos. Así y todo no lo quisieron entender. Y me preguntan “cuándo va a escribir la novela del menemismo”, y ya está escrita. Cualquiera que la ve… Cavallo, di Tella, ahí están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Y quedó conforme con ese libro?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Fue un intento. No sé si me salió bien, yo creo que es una novela bastante interesante. Fue narrar sobre esa época de otro modo. Porque a mí la verdad, esta literatura, estos libros de autoayuda que se les llama políticos, que son denunciadores, que tienen mucho que ver con ese vacío que el periodismo le conquistó a la literatura… Hay toda una cuestión que tiene que ver con el mundo mediático y con productos aparentemente literarios porque tienen la forma de libro, y el periodismo, que suplen el espacio que tendría que haber ocupado la literatura. Y que en otras épocas la literatura ocupó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Usted a qué cree que se debe que el periodismo ocupe ese espacio?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Un poco por efecto de la única revolución triunfante en el último siglo y medio: la revolución mediática. Fue lo único que revolucionó todo. Las costumbres de un tipo desde su infancia hasta su adultez se modificaron sustancialmente. Yo que soy un tipo que todavía está en actividad, manejo elementos que hace 20 años ni siquiera hubiera podido creer que iba a llegar a manejar. No estamos lamentablemente en la época de Alejandro Dumas o de Balzac, donde había un tipo supuestamente esperando los textos. No hay ni siquiera un tipo como (Boris) Spivacow, un capítulo de la &lt;em&gt;Literatura Argentina&lt;/em&gt; esperando cada semana en los kioscos. Ni pasa como antes que tenía algún tipo de interés lo que dijera cualquier revista sobre determinado libro. Ese espacio la literatura lo perdió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Y hay alguna posibilidad de que lo recupere?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Yo no soy tan optimista… Me parece que en general el escritor no es consciente de esto. Porque el círculo cerrado que representa la literatura, para bien o para mal, como diría el tango, yo no lo integro. Ese circuito interno de muchachos que leen los suplementos literarios, y tipos que se critican y se felicitan unos a otros. Yo lamentablemente, o felizmente, no tengo que ver con ellos. Creo también que lo que se escribe en la Argentina pasa por ahí. Yo soy, modestamente, un lector de la literatura universal, por mi conocimiento de idiomas, por mi formación, por mis viajes, y puedo decir que el estado de la literatura argentina es infinitamente inferior, no solamente al de la norteamericana, sino también comparado con el de literaturas de Europa. Después dicen “no hay repercusión de las novelas argentinas”, de lo que se produce… Simplemente vas a Londres y vos ves la producción de escritura y de creatividad que viene de aquel lugar, y te das cuenta de que acá son todos pretextos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿No influye en esto la situación económica?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-En la Argentina sobra el prejuicio y el pretexto, y en realidad se carece un poco de talento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Digo porque quizás hay muchos escritores jóvenes que no tienen la posibilidad de acceder a ese círculo cerrado del que usted habla.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Mirá, si aparece un Proust o un Martin Amis en Valentín Alsina o en Tapiales, va a aparecer. Pasa que a veces hay más declaraciones de principios que en la Constitución, son todos preámbulos, son todas largas anunciaciones. Pero yo voy a la obra, y si a vos te muestran de los últimos tres años… no hay nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Porque ahora usted publica tan poco?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Porque no tengo el menor interés de seguir tirando libros como quien tira una moneda a una cloaca. Esa pasión por verme en letra impresa ya no me moviliza. Puede ser una traducción… Pero volver a tirar libros en la Argentina, con el antecedente de lo que pasó con mis últimos libros, ¿para qué? Siento que molesto. Si yo llego a publicar los libros que estoy escribiendo voy a tener que decir “perdón por seguir publicando libros, no quiero incomodarlos, perdonenmé”. Yo debo tener ahora más o menos, entre aquella computadorita que tengo allá (&lt;em&gt;una laptop que descansa sobre una pequeña mesa&lt;/em&gt;), y la que tengo aquí, debo tener 17 ó 18 archivos abiertos de obras nuevas. Y algunas bastante avanzadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Ahora sobre qué escribe?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Nadie tiene la menor idea. Como yo me hice una adaptación a este hábitat, no cuento nada. Acá tengo por ejemplo un relatito que imprimí, que se llama “Matemáticamente indeseable”. Es chiquito y muy divertido, una pequeña ficción, es de un político que lee una encuesta de Ferrero y Asociados que dice que tiene 7 por ciento de imagen positiva, 30 por ciento de negativa. Si lo ve algún amigo mío ya me empieza a decir para publicarlo en algún lado. Pero así estoy cargado de cosas que estoy escribiendo. Mirá: todos esos cuadernitos que ves allá… &lt;em&gt;Otoñales&lt;/em&gt;, es una novela sobre damas, es muy divertida. Hay un librito que es lo que me sobró de &lt;em&gt;Excelencias de la Nada&lt;/em&gt;, que me parece que es una novela muy interesante. Hay muchas cosas, de los mejores capítulos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Capítulos que quedaron afuera?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Para un escritor es muy difícil omitir. Hay capítulos que eran de esa novela, los más bellamente escritos, con una diversión infernal, una visión muy crítica de las organizaciones internacionales, pero si yo dejaba esos capítulos, me dispersaban la atención. Entonces omití esos relatos. Así es como me salió &lt;em&gt;La calle de los caballos muertos&lt;/em&gt;, que es en realidad un desprendimiento de &lt;em&gt;Canguros III&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Yo soy un contador”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Usted publicó muchas novelas y casi todas ellas largas. Escribe mucho.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy un tipo de escritor que, sin ser grafómano, entre Balzac y Rulfo prefiere a Balzac. Yo soy un “contador”, no soy un tipo que quiero en cuatro párrafos escribir la síntesis de la verdad universal. Yo quisiera escribir la Biblia. Sí, soy un tipo que escribe mucho. Aquí veo relatitos tipográficamente novelados, tipos que quieren ser novelistas sin escribir novelas. Y quieren ser “malditos” sin cometer ninguna maldad. El tipo quiere salir en el diario, en cualquiera de los grandes suplementos, como “maldito”. Y no es así. Pero yo felizmente prescindo de la literatura como manera de vivir y de existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Qué cree que cambió en su literatura entre sus primeros libros y los últimos? En uno de sus últimos libros usted decía que sus primeros libros fueron escritos “arrebatadamente”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto. Eso tiene que ver con la creencia de que la literatura tiene que ver con la revolución, muchas presiones que tienen que ver con la época también. Yo sentía, y en algún momento lo digo, lo reconozco, que esa visión del mundo y que yo le quería dar a mi literatura, me acotaba. Yo sentía que en mis comienzos no era libre de contar las cosas de mi papito y mi mamita. Pero en un momento le hago decir a uno de los personajes, creo que en &lt;em&gt;Don Abdel Zalim&lt;/em&gt;: “Pero tenés que escribir para contarla”. Y era un momento demasiado estricto, hasta el éxito podía cegarte un poco. Lo que pasa es que sería muy triste que vos, en vez de preguntarme esto, resaltaras ejemplos de coherencia. Que yo hubiera sido el mismo tipo desde los 20 años hasta la sesentena que merodeo. Yo tengo 57. Y cambió el mundo, se cayó la Unión Soviética: no se puede pretender que yo sea el muchacho que escribía cuando estaba en el Partido Comunista. Sí la pasión es la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Usted publicó mucho de muy joven.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Yo era famoso antes de ser culto. Obviamente, yo no podía haber leído tanto cuando tuve algún premio y algún reconocimiento internacional por mi novela &lt;em&gt;Los reventados&lt;/em&gt;, porque la publiqué cuando tenía 27 años. Era un tipo joven en serio. Ahora, cuando aparece un tipo que tiene 40 años y todavía lo toman como un escritor joven, a mí me da un poco de escozor. Yo a los 24 años publiqué &lt;em&gt;La manifestación&lt;/em&gt;, y a los 26, &lt;em&gt;Don Abdel Zalim&lt;/em&gt;. Y ya tenía críticos… Cuando llego ya a un espacio como para hacer un balance de mi obra, con &lt;em&gt;Fe de ratas&lt;/em&gt;, yo tenía 30 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Ése es el momento que usted marca como el fin de una primera etapa.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Claro. Después, con el paso del tiempo el rigor es otro en la escritura. Pero hay novelas como &lt;em&gt;Lesca&lt;/em&gt;, como &lt;em&gt;Del Flore a Montparnasse&lt;/em&gt;, que tienen mucho que ver con aquella pasión. Y hay mucha lectura. Cuando yo publiqué mis primeros libros apenas hablaba el español; hoy manejo cuatro o cinco lenguas. Entonces, la expresión es otra, vos no podés no notarlo. Sería torpe que yo quisiera demostrar que soy la misma persona, ¿cómo voy a ser la misma persona? A mí me parecen patéticos algunos de los tipos que conozco mucho y a quienes desde mi juventud los veo diciendo las mismas tonterías. Y ya pasaron 30 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuestión de respeto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Un hecho que me llamó mucho la atención fue su decisión de sacar sus libros de circulación, en 1989 o ’90, para evitar que llegaran a las mesas de saldos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-No lo merecían mis libros. Lo hice por respeto a ellos, para protegerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Además era como un respeto para usted mismo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Claro. Aparte yo no podía manejarlo, estaba afuera. La cola de calumniadores se había atenuado simplemente porque ya hasta habían decidido ignorarme. ¡Era el olvido, era la nada! No fue fácil sacarlos de circulación, porque los editores no están acostumbrados a que vayan a pedirles que si se agota alguna edición no la editen más. Sacarlos fue además una manera de recuperar todos los derechos de autor. Pero más que nada por una cuestión de respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Ahora se han reeditado algunos de sus libros.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Sudamericana sacó seis títulos míos en pocket. La elección de esos seis fue un acuerdo, algunos de entre los que más se conocen, y con otros hice justicia, que son los que más me gustan a mí. Los títulos son &lt;em&gt;Don Abdel Zalim&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Los reventados&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Fe de ratas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Flores robadas en los jardines de Quilmes&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La calle de los caballos muertos&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Partes de inteligencia&lt;/em&gt;. Y no salió una sola mención en ningún lado. Pero ante esto, para mi satisfacción, está el dato ¡de que se siguen vendiendo! Y la gente me llama, compré tal libro, regalé este otro… Pero por eso yo digo, tirar más libros míos acá, ¿para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Si fuera en el extranjero publicaría?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Depende, porque tampoco hay un interés. Si hay alguna traducción podría ser, por ejemplo en Rusia. Eso me divierte un poco porque tengo ganas de volver a Rusia. Yo fui en varias ocasiones pero antes de la desaparición de la Unión Soviética. Lo demás… son mitos consagratorios. Viví demasiado en Europa para tomarme en serio esta cuestión del reconocimiento. Pero en los casos anteriores, para lo que más me servía a mí la traducción era para que se comentara un libro mío, porque se decía que “era traducido al francés”. Cuando lo considere necesario publicaré, pero no voy a volver a tirar más libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;En &lt;/em&gt;Flores robadas&lt;em&gt; y los otros libros de esa época hay una versión muy descarnada y cínica de lo que sucedió. Y usted tenía amigos desaparecidos. ¿Recibió muchos reproches?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Cada día. Todos los días y de todas partes. Y la verdad, no creo haberme equivocado, con los vaticinios por ejemplo. Hay un ensayista que sostiene que mi literatura se anticipó 30 años a lo que iba a suceder. Me parece que está interesante. No sólo porque &lt;em&gt;La calle de los caballos muertos&lt;/em&gt; alegóricamente se anticipara a la irrupción de la violencia. Si vos ves la violencia de hoy en día, me parece que no fue una visión tan descarnada. Cuando veo que algunas frases de mi novela &lt;em&gt;Los reventados&lt;/em&gt;: “Perdimos los radicales pero ganamos los peronistas”, “lo importante es sobrevivir”, y todo eso tiene una vigencia… que también se encuentra en &lt;em&gt;El Buenos Aires de Oberdán Rocamora&lt;/em&gt;. El primer artículo de ese libro, “El porteño en su jungla”, parece que hubiera sido escrito la semana pasada para un diario de distribución masiva. Yo banco hasta la última palabra de lo que escribí. Algunas cosas me deben haber salido un poco mejor, y otras no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Tendría que escribir más”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Cómo se define a sí mismo en este momento?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy escritor. Lo digo siempre que me preguntan de cualquier medio, o si voy a cualquier lugar. A mí muchas veces hasta por cumplido me dicen embajador, y no lo soy. Yo fui embajador, como fui periodista, como fui funcionario político. Yo soy escritor, un profesional de la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Y cómo se proyecta hacia el futuro?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Me gustaría ser director de un diario. Yo dije que por mi vocación política dejé el periodismo para dedicarme directamente a la política. Por vocación de poder. Hoy, por esa vocación de poder y mi análisis del poder, pienso en dirigir un diario. También me imagino tal vez no viviendo acá. Me veo más regresando. Un poco porque se extraña, pero por una cuestión también de respeto a la propia privacidad. Por distintas cuestiones soy mucho más famoso de lo que a veces me interesa. Esa fama tiene a veces cosas muy lindas, pero hasta el tipo que te tiene bronca te quiere presentar a la tía, porque te vio por televisión y le pareciste un tipo simpático. Pero tiene muchas cosas que vos no querés hacer. Me imagino más en un lugar frío, tal vez, escribiendo mi obra. Es casi seguro que lo haga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Le gustaría publicar sus obras completas?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí. Incluso en algún momento un amigo que vende libros a crédito, me propuso publicar toda mi obra. Con un papel de Biblia. Y venderlo. Pero no le daban los números… Además, me quedo corto. Tendría que escribir más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Podía ser una vez que publique todas las cosas que tiene como archivos. Usted decía que quiere estar “en el frío terminando su obra”, así que algo debe faltar.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-Solamente con pasar todos los textos, los artículos, los bocetos de cuentos, hay muchísimo. Hay una novelita corta que se llama &lt;em&gt;Tulipanes salvajes en agua de rosas&lt;/em&gt;, que una amiga mía me reclama porque la conoce y porque yo demoro infinitamente y a propósito, porque no tengo ganas de publicar. Tengo las &lt;em&gt;Otoñales&lt;/em&gt;, los restos de &lt;em&gt;Excelencias de la Nada&lt;/em&gt;, pero no me quiero tentar a sacar libros. No quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a &lt;a href="http://cristianvazquez.blogspot.com/"&gt;El Caballero de la Triste Figura&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112636842000552405?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112636842000552405/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112636842000552405' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112636842000552405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112636842000552405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/09/en-la-argentina-sobra-el-pretexto-y-en.html' title='&quot;En la Argentina sobra el pretexto y en realidad se carece de talento&quot;'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112472481065586581</id><published>2005-08-22T17:16:00.000+02:00</published><updated>2005-09-11T04:33:25.720+02:00</updated><title type='text'>“Andrés va a quedar en la historia de la música”</title><content type='html'>(&lt;em&gt;Fragmentos de la entrevista que le hice a &lt;a href="http://www.tn.com.ar/prg_laviola.asp"&gt;Bebe Contepomi&lt;/a&gt;, el mes pasado. El tema fue, por supuesto, Andrés Calamaro.&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.rockmusic.org/calamaro/andres3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿Sos amigo de Andrés?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Sí. Muy.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿Cómo fue tu primer contacto con él? ¿Cómo lo conociste?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Es larga la historia. Yo era básicamente fan de los Abuelos de la Nada. Le escribía cartas a Andrés, a la productora de Grinbak, y aparentemente se las daban, porque me empezó a contestar. En esa época no existía internet ni nada, me acuerdo que había que ir al correo, poner una estampilla… Le mandaba cartas a su casa en Serrano 1919, en Palermo, que vivía con Andy Cherniasky, su mujer de ese momento. Yo tenía 14 años, ó 15. Y pasan los años y cuando yo tenía 17, en el ’87, Andrés tocaba como solista en un recital en Mar del Plata, con otras bandas. Fui a ver el show, la conozco a Andy Cherniasky, me presento. Ella alucinó, me dijo: "Sos el Bebe, uh, Andrés muere con tus cartas, vení que te lo quiero presentar". Al final ese día no lo pude conocer, pero me dio el teléfono y ahí empecé a llamar a la casa, a hablar por teléfono, hablaba con Andy Cherniasky una hora y después me pasaba y hablaba cinco minutos con Andrés. Y un día me invitan a la casa, y voy. Congeniamos muy rápido, teníamos muchas cosas en común. Me acuerdo que Andrés tenía insomnio en esa época, y nos quedábamos viendo mucha tele. No había cable en esa época, entonces Andrés grababa programas de TV abierta y lo veíamos en video a la noche.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;En Honestidad Brutal hay un tema que hicieron juntos, "&lt;a href="http://www.rock.com.ar/letras/0/857.shtml"&gt;Me pierdo&lt;/a&gt;". ¿Qué historia hay detrás de eso?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Como con todos los amigos, hay épocas de la vida en que coincidís más que en otras. En esa etapa yo coincidí mucho con él, mucho, mucho. Viajé a España, estuve viviendo con él, mientras componía el disco. Una de esas noches, me pide que le escriba una letra, y yo se la escribí… Fue más o menos así la historia. Él estaba en una época de "catarata musical", de componer todo el tiempo. Yo dormía, buscaba comida, comíamos, él seguía componiendo. Es un disco que yo lo viví muy de cerca, porque después lo grabó acá en la Argentina con Joe Blaney, en el estudio de Fito (Páez), y yo iba todos los días al estudio, vivía con él en el hotel Suipacha, así que sí, lo viví mucho, el disco lo viví mucho.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿La letra es tuya o él le hizo retoques?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Él le hizo retoques. Sobre todo en el estribillo: creo que la letra no tenía estribillo y él le agregó la parte que dice: "Es muy duro saber cuál es la mejor mujer, es muy duro saber". Tampoco me acuerdo mucho, pero creo que respetó todo lo demás.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿Lo de "el tiempo pasa, nos vamos poniendo menos"…?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Eso es mío. Sí, porque "ponerse" en España también es drogarse. "Vamos a ponernos". Me pareció una frase simpática, y nunca pensé que la iba a cantar. Pero la cantó.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;Queda bien. Incluso, yo ahora recién me entero que en España significa eso…&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Sí, porque tiene el significado argentino.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;Y está el juego de palabras con la otra canción.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Claro, porque hay tres versiones de esta frase. Está "el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos", de (Pablo) Milanés. Después, con Luca Prodán: "tecnos", y ahora, "menos". Es una bolu… (se interrumpe), un juego de palabras.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿Y lo de "ingeniería psíquica", como te menciona en el folleto del disco?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—"Ingeniería psíquica" porque los Redondos, en sus discos, en vez de poner "Productora ejecutiva: la Negra Poli", siempre ponían: "Ingeniería psíquica: la Negra Poli". Y él usó el mismo término para ponerme a mí y a Clota Ponieman, que es un amigo muy amigo de él, y mío también, es un amigo de toda la vida que lo ayudó mucho acá en la Argentina.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿En España viviendo juntos cuánto tiempo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—No, no… veinte días, volvía, me iba diez días, volvía. En realidad, él el disco lo grabó en los dos lugares, y estuve más en Buenos Aires, que fue donde él lo grabó definitivamente, y en España compuso y estuvo en muchos de los momentos también.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿La época en la que más cerca estuviste fue la de Honestidad Brutal?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Fue un disco en que coincidí mucho. Por eso me pone primero en los agradecimientos y me pone en la "ingeniería psíquica", porque la verdad que le di muchas manos, estuve en muchos de los momentos cuando compuso los temas. Me acuerdo de "Paloma", que está en ese disco. Íbamos en un taxi y se puso a escribir la letra… Coincidí mucho porque, como dos amigos, hay etapas que estás más cerca, otras más lejos, y ese fue una época que estuve muy cerca. Igual, hubo muchas. En Alta Suciedad también. Y antes… Él se había ido a España en una época, y entonces le perdí el rastro. Pero después, con Los Rodríguez, me conecta de vuelta. Cuando se viene acá, las primeras giras, que paraba en el hotel Bauen, con Julito Infante, Ariel Rot, yo me iba mucho de gira con ellos, me fui a La Plata varias veces, que tocaban, yo me subía a la camioneta, a la combi que llevaba a Los Rodríguez, y me iba. Andrés venía a mi casa, en San Isidro, conoció a mi familia, yo conocí mucho a su familia, nos hicimos muy amigos. Siempre con la admiración de mi parte, y creo que él también siente admiración por mí en otros aspectos.&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿En qué momento de su carrera profesional o artística está? ¿Qué proyectos tiene?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Yo creo que él hoy por hoy no se plantea su vida como una carrera musical. Va a editar un disco en vivo con el material del Luna Park, seguramente para dejar tranquila a la discográfica. Y porque creo que es el momento de hacerlo, y él también lo debe creer así. Pero él no proyecta, para nada, no ve su vida como una carrera musical. Él está viendo cómo viene la mano, no se plantea la vida, musicalmente hablando, de acá a un tiempo para adelante. Está grabando tango, va, participa en conciertos de amigos…&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;¿A Andrés lo respetan más en España que acá?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—No, acá ahora lo están respetando mucho. Yo creo que ahora sí. En un momento no, pero ahora sí, ahora se dieron cuenta, muchos medios, de quién es Andrés Calamaro: para mí, uno de los tipos que va a quedar en la historia de la música, como quedó Aníbal Troilo, el Polaco Goyeneche. Uno de los grandes genios que dio el siglo, y ahora que estamos en el nuevo siglo también, un tipo que hizo canciones que van a quedar para toda la eternidad. Clásicos, himnos argentinos. Eso para mí es Andrés Calamaro. No hay discusión sobre eso, viste. Aunque hay los que lo quieren ver como algo pasajero o pasatista, está más demostrado que no es así. Yo siempre lo vi, igual, desde que tengo 15 años, como un tipo con una eternidad muy especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a &lt;a href="http://cristianvazquez.blogspot.com/"&gt;El Caballero de la Triste Figura&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112472481065586581?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112472481065586581/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112472481065586581' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112472481065586581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112472481065586581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/08/andrs-va-quedar-en-la-historia-de-la.html' title='“Andrés va a quedar en la historia de la música”'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112448277608854502</id><published>2005-08-19T22:12:00.000+02:00</published><updated>2006-03-14T16:02:47.433+01:00</updated><title type='text'>Perfil de Alberto Laiseca, un realista delirante</title><content type='html'>El departamento donde vive Laiseca es digno del género que él mismo se jacta de haber creado: el realismo delirante, caracterizado por mezclar elementos de la realidad con datos absolutamente alocados. Para llegar hasta allí, hay que atravesar un largo pasillo. "Vos entrás y estás en su dormitorio", me había advertido Ricardo Romero, un amigo suyo. En efecto: la cama es lo primero que uno se encuentra al entrar. Claro que el "dormitorio" es la habitación única de ese raro loft. Las dos paredes más amplias están cubiertas de libros, todos forrados de blanco. "Están bloqueados para dificultar los afanos", dirá Laiseca. Lo que no dirá es algo que sólo saben sus íntimos: que los &lt;em&gt;afanos&lt;/em&gt; que teme no son los de los hombres sino los de los fantasmas, "porque los fantasmas no ven el blanco".&lt;br /&gt;Mi ingreso inquieta a los dos perros, que me ladran desde una especie de patio interno. No se inquietan y siguen durmiendo sobre la cama las dos gatas, Greta y Chop, y una vieja máquina de escribir, cubierta por una funda. "Es mi computadora checoslovaca, de las épocas soviéticas", dirá Laiseca, señalando la máquina con la seriedad con que un sacerdote da misa. "Los soviéticos tenían cosas geniales, creamé. Por ejemplo, acá no entran virus, no se desploma el sistema, ¡nada! Un gran logro de los soviéticos. Después, con la caída socialista, se perdió ese hallazgo. A amigos que trabajan con estas computadoras-chascos, vuelta a vuelta les pasa que pierden algún capítulo, o novelas enteras. Cosas horribles. Acá la información basura tampoco llega. Tiene un sistema automático de destrucción. ¡Es genial, ja ja ja ja!".&lt;br /&gt;Pero esa carcajada será después, claro. Porque cuando uno recién entra a su departamento, Laiseca es un tipo serio. Muy serio.&lt;br /&gt;"Siéntese acá", ordena mientras abre una silla de madera plegable y la coloca junto a su mesa de trabajo. Sobre ella, en perfecto desorden, hay: papeles donde ha estado escribiendo —a mano y con una letra gigantesca— hasta un minuto atrás, un velador con la pantallita inclinada única, una vieja radio, un atado abierto de cigarrillos Imparciales, un cenicero cargado de colillas, una pava roja, un mate frío, tres cuartos de litro de cerveza Heineken en una botella y otro poco en un vaso, una cajita de Hepatalgina y, por lo menos, dos decenas de libros amontonados en distintas pilas. En las paredes más cercanas están los dos únicos cuadros del departamento: uno, un retrato suyo, sonriente, en blanco y negro; el otro, la plaza principal de Camilo Aldao. Antes de que termine de sentarme, me dice: "prenda el grabador". Yo saco el grabador, lo apoyo sobre la mesa. "¿Ya lo prendió?". Le digo que no, pero entonces aprieto rec y la cinta empieza a registrar los sonidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Laiseca nació el 11 de febrero de 1941 en Rosario, pero pasó su infancia y su adolescencia en Camilo Aldao, un pueblito cordobés cercano a la frontera con Santa Fe. Esa etapa de su vida estuvo signada por "la dictadura soviética" de su padre, como él mismo la describe. Terminado el colegio secundario, marchó a Santa Fe, a estudiar Ingeniería Química en la universidad. Pero, con dos tercios de la carrera recorrida, decidió que quería ser escritor, y para eso se fue a trabajar a las cosechas al interior del país. "Yo tenía que vivir experiencias y romper con mi pasado —explica mientras enciende el primer cigarrillo—. Como mi pasado era muy duro, entonces la ruptura tenía que ser equivalente. Mayor la atadura, más radical tiene que ser la acción que usted tome". Habla pausado y serio, como si diera un consejo, y cuenta que después de dos años en las provincias, se instaló en Buenos Aires.&lt;br /&gt;Promediaba la década del ’60, y tomó la decisión de ir a combatir a Vietnam. "Tenía un potencial de miedo que gastar. Yo dije: ‘sigo un curso ontológico rápido y gano, y vuelvo sano y salvo, o cagué fuego’." Llegó hasta a enviarle una carta al presidente Lyndon Johnson. Pero nunca tuvo respuesta. "Yo no lo tomé como una aventura, eh. La guerra no es una aventura. Es una experiencia trascendental, en la cual usted puede perder la vida o volver mutilado. Pierde la vida si tiene buena suerte…"&lt;br /&gt;—¿Después la cuestión de Vietnam se transformó en una obsesión?&lt;br /&gt;—Sí. Vietnam nunca terminó para mí. Sigue estando. Yo todavía veo las colinas altas centrales, los boinas verdes, la ofensiva del Têt… Está pasando hoy. Eso está pasando hoy.&lt;br /&gt;Vietnam está vinculado estrechamente con su juventud. Por eso, ningún conflicto posterior llegó a conmoverlo tanto. "Yo tengo ya con mi guerra, que continúa. Saigón para mí está cayendo todos los días, y jamás caerá. Incluso cuando a mí me ha ido mal con mujeres, lo tomo como que… je je je, me echaron de Saigón con helicópteros y todo. Todo lo refiero a lo mismo."&lt;br /&gt;Laiseca se ha reído por primera vez. Le hablo de un cuento suyo en el que describe a un gato como un general de Vietnam, y de lo gracioso que resulta. "Sí", responde, poniéndose serio de nuevo. "Todas esas cosas están dichas muy en serio, no es chiste para mí. Puede resultar cómico, pero no es gracioso para mí". Y después se ríe otra vez, tímidamente. Le propongo cambiar de tema.&lt;br /&gt;—Sí, por favor —dice—. No quiero hablar más de Vietnam. ¿Puede ser?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Por fuera da la imagen de un tipo muy duro, pero si lo llegás a conocer bien, te das cuenta de que es una persona muy sensible", me había dicho Marcelo Guerrieri, que fue alumno suyo durante más de dos años. De hecho, su figura es imponente: mide casi dos metros, camina algo encorvado y tiene unos bigotes tan frondosos que parecen una brocha gorda debajo de su nariz. Tal vez sea el porte ideal para el rol de narrador de &lt;em&gt;Cuentos de terror&lt;/em&gt;, el programa que la señal de cable I-Sat emite desde hace casi tres años y que hizo de Laiseca, por primera vez, más allá de reducidísimos círculos, un tipo famoso.&lt;br /&gt;Es autor de una voluminosa obra, dentro de la cual se destaca &lt;em&gt;Los sorias&lt;/em&gt;, que con sus 1.330 páginas es la novela más extensa de la literatura argentina. Tardó más de diez años en escribirla. La terminó en 1982, pero se encontró con la negativa de los editores a correr el riesgo de publicarla. A partir de entonces, se creó un mito en torno a esa novela, dado que escritores de prestigio (Ricardo Piglia, Fogwill, César Aira) hablaban de ella maravillas. Recién en 1998, la editorial Simurg decidió hacer una edición: 350 ejemplares por suscripción, numerados y autografiados. Costaron 140 pesos cada uno.&lt;br /&gt;El año pasado, finalmente, &lt;em&gt;Los sorias&lt;/em&gt; llegó a las librerías, bajo el sello de Gárgola Ediciones. El 28 de octubre de 2004 se hizo la presentación en la librería Capítulo II, en el Alto Palermo Shopping. Allí estuvo presente Ricardo Piglia, quien recordó los lejanos días de la década del ’70 en que Laiseca lo visitaba con aquellos fardos de papeles, atados con hilo sisal. Le dejaba los originales de la desmesurada obra que estaba escribiendo, para que la leyera. Piglia escribió en el ’98 el prólogo de la novela, que comienza diciendo: "&lt;em&gt;Los sorias&lt;/em&gt; es la mejor novela que se ha escrito en la Argentina desde &lt;em&gt;Los siete locos&lt;/em&gt;". Nada menos.&lt;br /&gt;Ahora, en su departamento, le pregunto a Laiseca por su amigo Piglia, pero no quiere hablar. Sólo dice que últimamente no se ven mucho. "Pero yo le tengo un gran afecto y respeto", agrega. Le pregunto por Fogwill: tampoco quiere hablar. Le pregunto por su hija, si se lleva bien con ella. "Sí…", y hace una larga pausa, y agrega: "Los hijos deben ser conquistados. Y no es cosa fácil. Conquistados por el amor, se entiende. No hay otra manera de conquistarlos".&lt;br /&gt;—¿Se considera un hombre solitario?&lt;br /&gt;—La soledad es una especie de maldición. Hay que exorcizarla todos los días. No me gusta. Uno tiene que iniciar grandes campañas militares para derrotar a esa señora. Tiene muchos ejércitos… Pero, como en el caso de Vietnam, triunfaremos. Jamás nos echarán de Saigón. Mientras yo viva, por lo menos, nunca me van a echar de Saigón.&lt;br /&gt;—Volvió usted al tema, ¿vio? Yo no le dije nada.&lt;br /&gt;—La culpa la tiene usted: habló de la soledad. ¿O cree que son dos temas distintos la soledad y Vietnam?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya consiguió los 48 números de la revista &lt;em&gt;Más allá&lt;/em&gt; y los 22 tomos de los cuentos infantiles de Constancio C. Vigil, y tiene una veintena de los "Pequeños Grandes Libros" que la Editorial Abril publicó en los ’40, con motivos de Disney. "Me faltarán 6 u 8, más o menos", dice, y señala que están allá, en la biblioteca. Forrados de blanco, obvio.&lt;br /&gt;Es que, con más 60 años, Laiseca decidió "reconquistar" las lecturas que lo acompañaron en sus primeros años, en Camilo Aldao. Le pregunto por el cuadro con la foto de la plaza. "Me lo regaló la Municipalidad", explica. Al escritor Alberto Laiseca. Noviembre de 1998, dice una chapita en una esquina.&lt;br /&gt;En Camilo Aldao quedó su padre cuando él se fue, y no tuvieron contacto por años. Hasta que una tarde de 1965, paseando por el zoológico de Mendoza, se encontró con un conocido del pueblo. "Me dijo —cuenta Laiseca— esta frase mágica y terrible: ‘qué viejo que está tu papá’. Eso me hizo mierda. Entonces lo fui a visitar. Qué sé yo, son esas cosas…". Hace una pausa. Reflexiona. Después agrega: "Hice bien, no me arrepiento. Mucho peor hubiera sido que no le pasara bola nunca más. Después lo hubiera tenido que pagar yo".&lt;br /&gt;En Buenos Aires, trabajó tres años y medio como peón de limpieza, seis como miembro de una cuadrilla de ENTel y diez como corrector de pruebas del diario La Razón. Y en esos años comenzó a publicar sus libros: &lt;em&gt;Su turno para morir&lt;/em&gt; (en 1976), &lt;em&gt;Matando enanos a garrotazos&lt;/em&gt; (1982), &lt;em&gt;La hija de Kheops&lt;/em&gt; (1989), &lt;em&gt;La mujer en la muralla&lt;/em&gt; (1990). A fines de los ’80 comenzó a dirigir talleres literarios, y en 1991 ganó la codiciada Beca Guggenheim, lo cual le permitió terminar &lt;em&gt;El jardín de las máquinas parlantes&lt;/em&gt;. Eso que se llama reconocimiento se le siguió acercando durante los ’90, hasta que Los sorias por fin vio la luz. Y después llegarían &lt;em&gt;El gusano máximo de la vida misma&lt;/em&gt; (1999), &lt;em&gt;Beber en rojo&lt;/em&gt; (2000), &lt;em&gt;Las aventuras del profesor Eusebio Filigranatti&lt;/em&gt; (2003) y &lt;em&gt;Las cuatro torres de Babel&lt;/em&gt; (2005), entre tantos otros &lt;em&gt;delirantes&lt;/em&gt; títulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado más de una hora y las gatas no se han movido: siguen durmiendo sobre la cama, sin inmutarse.&lt;br /&gt;—¿Le dan consejos literarios, como a Soriano?&lt;br /&gt;Laiseca se ríe: no sabía que los gatos de Osvaldo Soriano le dieran consejos.&lt;br /&gt;—No —dice—, no me dan consejos literarios. Pero me dan consejos de vida.&lt;br /&gt;Ahora está distendido. Es cuando habla de su computadora checoslovaca, y de los libros forrados de blanco. Y se ríe. Ahora es el tipo sensible del que me hablaron, el que intenta ocultar mostrando imagen de tipo serio, duro.&lt;br /&gt;Cuando me vaya seguirá escribiendo. Los papeles que tiene sobre la mesa son su nueva novela, que ya tiene título: Sí, soy mala poeta, pero… Lo dice con picardía. "Usted adentro de los puntos suspensivos pone lo que quiera", y se sigue riendo.&lt;br /&gt;Piglia anotó en el prólogo a Los sorias que los lectores de la novela "se convierten en arqueólogos que descubren en medio de la selva una gran civilización perdida y vuelven a la ciudad para contarlo". Es un poco esa la sensación al salir del departamento de Laiseca: encontrarse de nuevo en la ciudad, con la necesidad de contar la experiencia de haber estado más de una hora en ese departamento de realismo delirante, de ver si en efecto el grabador registró los sonidos. Rebobino un poco la cinta. Aprieto &lt;em&gt;play&lt;/em&gt;. Escucho la voz de Laiseca, que me tranquiliza:&lt;br /&gt;—&lt;em&gt;Los soviéticos tenían cosas geniales, creamé&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;Y, ¿a qué negarlo?, uno le termina creyendo.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a &lt;a href="http://cristianvazquez.blogspot.com/"&gt;El Caballero de la Triste Figura&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112448277608854502?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112448277608854502/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112448277608854502' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112448277608854502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112448277608854502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/08/perfil-de-alberto-laiseca-un-realista.html' title='Perfil de Alberto Laiseca, un realista delirante'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15591069.post-112447864757174178</id><published>2005-08-19T21:09:00.000+02:00</published><updated>2005-08-19T21:10:47.576+02:00</updated><title type='text'>Lo que no quepa allá, estará acá</title><content type='html'>En este blog se publicarán los materiales más extensos, lo que no tenga espacio en El Caballero de la Triste Figura. Espero que lo disfruten.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15591069-112447864757174178?l=quenosecorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://quenosecorte.blogspot.com/feeds/112447864757174178/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15591069&amp;postID=112447864757174178' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112447864757174178'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15591069/posts/default/112447864757174178'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://quenosecorte.blogspot.com/2005/08/lo-que-no-quepa-all-estar-ac.html' title='Lo que no quepa allá, estará acá'/><author><name>Cristian Vázquez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-YFP7gJgUkQ8/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/awsBdIiWGf4/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
